miércoles, 3 de septiembre de 2014

Castillo de Acher (2.384m.)


Como soy poco amiga de cargar con piolets y otros elementos de tortura montañera, decidí volver a el Castillo de Acher bien entrado el verano tras el intento frustrado del año pasado.


Dejamos el coche nada más cruzar el puente de Oza.  En las inmediaciones del Campamento Ramiro el Monje, justo donde termina el puente, hay un panel informativo tras el cual sale la senda que pasa cerca de un montaje de tirolinas.  Seguimos la senda que poco a poco se va empinando para cruzar la pista que seguimos el año pasado ¡hay que ver cómo cambia todo dependiendo de la época del año!: el bosque no está ni la mitad de húmedo que la última vez.  Sólo hay que armarse de valor, paciencia y pulmón para ir superando las rampas que nos llevan al corto llaneo que nos hará cruzar el barranco Espata para en breve salir del bosque y parar a hidratarnos contemplando las vistas y lo que nos queda de camino.





Si ya sudábamos en el bosque, ahora chorreamos como fuentes bajo el sol de agosto.  Vamos remontando inclinadísimas laderas dejando el refugio de Acher a nuestra derecha para irnos adentrando en una zona de canchal y pedrera siguiendo los hitos colocados estratégicamente para llevarnos al punto débil de la pared que rodea y da forma y nombre al pico.  Esto se pone tan empinado que nos terminamos juntando con una moza que iba delante y otra pareja que iba detrás, todos resoplando y maldiciendo el calor veraniego en estos parajes calizos.  Cuatro empentones y juramentos más para salir por fin al archifamoso sinclinal o valle colgado del Castillo de Acher.




Sopla un viento bastante fresquito y se nos pasan todos los males al contemplar lo poco que nos queda hasta la cima que atacaremos tras un descansito de hidratación.  La verdad es que con este día tan claro y la ubicación del pico, las vistas son tremendas y como se está de vicio, aquí nos quedamos un rato comiendo y hasta echando una mini-siesta que nos lo hemos ganado.





Fecha real: 24/08/2014
Desnivel: 1319m.
Distancia: 13kms.
Tiempo invertido: siete horitas


3 comentarios:

Eduardo dijo...

Enhorabuena, quien la sigue, la consigue. Es lo que tiene subir en Agosto, que o te pegas un madrugón de la leche, o te asas de calor. Un saludo

Enrique Martínez Labalsa dijo...

Vaya vaya con el castillo de Acher. Hace 51 años, repito 51, unos gilipollas vestidos de niños, nos llevaron a unos niños vestidos de gilipollas a ese monte. Claro subimos porque no sabíamos que era imposible. Je je je. Después hemos vuelto y solo se nos ha ocurrido decir "pobres críos". En fin que me alegro mucho de vuestra triunfada, y os deseo que os hayáis impregnado de la magia de ese monte. Un abrazo

Pirene dijo...

Aún con madrugón EDUARDO, en agosto en el monte se pasa calor.

Efectivamente ENRIQUE, nos impregnamos bien impregnados... tanto que nos echamos una siesta y todo.

Salud!