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jueves, 16 de junio de 2016

Valle de L’Espetal y Cuellos de Lenito

Tras un café-negociación en Puente la Reina, descartamos la subida al Achar de Alano desde Zuriza porque somos unos cobardes y cuatro nubes nos echan pa’tras, así que siguiendo el consejo y en compañía de mi sin par viejo amigo Juan, nos dirigimos a Siresa que dejaremos atrás para unos kilómetros más adelante desviarnos a la izquierda por una carretera que pronto se convierte en pista, la recorremos y poco después de una Borda (según IGN “Borda de Apizuela”) aparcamos en un pequeño arrimadero.

Un rebaño de cabras posa bajo en magnífico fondo de la Peña Forca
Entre los Valles de Hecho y Ansó, al Sur de la Sierra de Alano, se encuentra el desconocido Valle de L’Espetal flanqueado al Oeste por la Sierra del Vedao y al Este por la Sierra de los Cuellos de Lenito. Aquí estamos y comenzamos a caminar dirección norte por la pista hasta encontrar, aproximadamente a un kilómetro y medio, el desvío hacia el Cuello Bajo de Lenito al que accederemos tras seguir la Senda de Camille por un precioso bosque bajo el que nos jamamos todo el desnivel que haremos hoy, con paciencia, recordando viejos tiempos y planeando nuevas actividades.
Una vez en el collado nos recibe un viento agradable que nos seca el sudor e invita a descansar un rato y almorzar mientras contemplamos las vistas del Valle de Hecho y su cabecera.



Aquí se nos plantean dos opciones, al norte la Peña Forca que requerirá otro tanto desnivel a “caraperro” por pedriza caliza o deslizarnos por la suave cresta de los Cuellos de Lenito paseando plácidamente por las sendas de ganado y pastores... Gana por goleada la segunda opción, que ninguno hemos transitado estos montes y bien merecen un reconocimiento.
La cosa es tan fácil como dirigirnos al Sur siguiendo la marcada senda que salva las boscosas cumbres por nuestra derecha. Caminamos en suave descenso disfrutando del paisaje y cuidando nuestros pasos para no abandonar la senda que en los praderíos de estos suaves collados se desdibuja pero siempre reaparece donde la hemos dejado antes de desviarnos a contemplar las vistas hacia los grandes de Oza.




Hemos dejado a nuestra izquierda el Puntal de Lenito Bajo, Puntal de Furno, Punta Venquero, Puntal de Burro, La Tellera, la escarpada Punta Felcar y Lo Prandil cuando decidimos parar a comer que ya es hora y llevamos un par de horas desde el Collado de Lenito Bajo.

Para bajar, retrocedemos un poco sobre nuestros pasos para seguir un desvío que sale a nuestra derecha desde Lo Prandil. Error. Nos metemos en un laberinto de trazas de senda que nos obliga a tirar de GPS y mapa, así como a mí me gusta: bien de pinchos y bien de culazos (Juan tiene la cerveza gratis hoy) hasta que la cosa mejora y llegamos a un barranco con un bebedero donde nos refrescamos y observamos la trocha que deberíamos haber cogido para bajar algo más cómodos, sólo con haber continuado un poco hacia el sur antes de empezar la bajada. Bueno, ya estamos abajo, ahora cruzamos el puente sobre el Barranco Espetal y transitamos unos dos kilómetros por la pista hasta el coche para cerrar el círculo.



Agradable excursión por una zona muy poco transitada. La bajada es complicada y muy incómoda así que no recomiendo si no se tiene costumbre de andar fuera de senda.



AQUI el track (tomar con reservas la bajada)

Fecha real: 12/06/2016

Desnivel: 700 m.

Distancia: 13 km.

Tiempo invertido: 6h 30 min



lunes, 23 de septiembre de 2013

Redolada al Bisaurin. Día I: de Gabardito a Lizara por el Collado de Secús

Bonito del Norte y yo teníamos intención de hacer La Senda de Camille este verano.  Lamentablemente entre unas cosas y otras no hemos podido, pero aprovechamos que tenemos el fin de semana libre ambos dos y además podemos coincidir con unos amiguetes para darle la vuelta al Bisaurin en día y medio.

Así pues, el sábado temprano, ya estamos aparcados en el parking que hay poco más arriba del refugio de Gabardito.  Empezamos a andar por la GR11 a través del bosque que ya empieza a mostrar signos otoñales hasta que nos encontramos un desvío señalizado.  Nosotros vamos a la izquierda, dirección “Agüerri/Secús/Taxeras”.




Aquí nos separamos de la GR11 y al poco se abre el bosque y nos encontramos, en una pradera, un desvío marcado por hitos: unos a la derecha, otros a la izquierda.  No sé bien por qué, todavía no entiendo qué conjunción de astros nos hizo elegir los de la izquierda… la cuestión es que por allí que tiramos cara arriba como si no hubiera un mañana hasta que llegamos a un refugio que ¡pardillos! nos pensamos es el de Secús.  Total que muy contentos de ver lo bien que hemos subido, paramos a almorzar que ya es hora.  Lo cierto es que me encuentro un poco dubitativa, pero por otra conjunción de astros, planetas y agujeros negros astrales leo mal el mapa y afirmo que vamos bien.



Desde aquí, los hitos siguen un poco hacia arriba y luego otra vez hay que elegir: izquierda o derecha.  Aquí sí me entra un poco el talento y pienso “a la izquierda Peña Agüerri que subí hace años, tiene que ser a la derecha”, además sé que en algún momento esto debería llanear cosa que enseguida ocurre.  Ahora nos encontramos caminando plácidamente por una bella faja que nos descubre unas magníficas vistas del Bisaurin, con un patio considerable pero muy cómoda de caminar nos va llevando entre paredes calizas hasta una semi-cueva donde nos encontramos un rebaño de ovejas que nos salen al encuentro. 




Entre ellas aparece una cabrita de color canela que se me enfrenta.  Asustada por si me da un cabezazo y me lanza al vacío me aparto de ella lo cual le da paso en busca de Bonito que es menos asustadizo y la encandila (como hizo conmigo, ladrón) de tal manera que el animalico más que una cabra parece un perro y decidimos bautizarle “Tobi” pues nos sigue a todas partes.


Continuamos por la faja que ya nos va orientando al norte y la Sierra de Secús y, mientras jugamos con Tobi, veo un sarrio un poco más abajo.  Me dispongo a fotografiarlo y en ese mismo momento caigo en la cuenta de que nos hemos metido una pedazo de embarcada de las buenas de verdad.  Más abajo aprecio la senda que discurre junto al Barranco de Agüerri que es por donde deberíamos haber pasado.


¡Ale! ¡ya la hemos liado! a ver cómo salimos de esta.  De momento, seguimos por la faja contemplando las caprichosas formas del Bisaurin por esta cara,  hasta que una pared caliza se abre con su patio a nuestros pies.  Desde aquí podemos ver el verdadero Refugio de Secús más abajo, así que hemos de buscar la manera de alcanzarlo.  Encontramos una ladera algo empinada que nos ayuda a bajar unos cuantos metros hasta que damos con una pequeña chimenea que destrepamos sin dificultad hasta el barranco.  Sólo nos queda acercarnos al refugio y de allí al paraje de Secús donde hambrientos y aliviados paramos a comer.




Desde aquí ya divisamos el collado de Secús al que nos tenemos que dirigir.  Estudiamos bien el mapa entre todos, hacemos votaciones y, por mayoría aplastante, nos dirigimos hacia él bordeando y dejando a nuestra derecha el barranco.


Estamos cansados del esfuerzo extra realizado, pero aún queda día y tenemos cama y cena reservadas.  Caminamos tranquilos pero las características del terreno nos hacen ganar altura con rapidez.  Vamos salvando resalte tras resalte, siguiendo los pocos hitos existentes que nos indican lo poco transitado del lugar a pesar de la belleza de las paredes norte del Bisaurin.



Nos encontramos con un nevero y no llevamos crampones, no nos queda otra que salvarlo por su derecha al estilo “María un pasito pa’lante un pasito pa’tras” por pedrera.  Desde aquí ya queda poco.  Un último empentón, tragazo de aquarius y gel mega-vitaminado mediante, nos plantamos en el collado de Secús ¡por fin!.  Aquí se nos abre la vista hacia los colosos de Panticosa allá adelante a la izquerda y más abajo se aprecia ya la Plana Mistresa, nuestro próximo objetivo.


Empezamos el descenso por una estrecha canal a nuestra izquierda que destrepamos hasta encontrar los hitos que nos indican el camino a seguir.  Poco a poco, perdemos altitud y atravesamos un nuevo nevero primero por su derecha hasta que los hitos se adentran en él.  Bueno, no hay mayor peligro ¡a esbalizar todos!.


Al terminar el nevero, el terreno se hace más amigable y alcanzamos la Plana Mistresa donde ya hay una tienda de campaña con sus habitantes dispuestos a pernoctar en este bonito lugar.  Sólo nos queda seguir la senda hacia la derecha en busca del Refugio de Forestales desde el cual en menos de una hora y pasando por el Refugio de Oldecua,  alcanzamos el ansiado Refugio de Lizara.


Cansados pero contentos nos adecuamos al lugar para degustar una magnífica cena compuesta por lentejas (con verduras) , pollo (con patatas y guisantes) y flan (con canela) regado todo con vino sin etiqueta que sabe lo menos a rioja reserva.  Tras cenar, una infusión para esta tontita y licores variados para el resto antes de echar los cuerpos a las camas que nos esperan.

Ha sido una jornada larga.  La embarcada nos ha hecho perder tiempo aunque hemos descubierto un itinerario que, sin estar marcado en los mapas y sin querer ha hecho nuestras delicias por su singularidad.  Consultando varios mapas me encuentro dos topónimos que darían alguna explicación a la Faja tan bien pisada y trazada: "Faxa do Caznarez" o "Faxa Baco".  Alguna de las dos será pero no he encontrado más referencias en internet, habrá que preguntar un día de estos por el lugar.

Fecha real: 21/09/2013
Cartografía: Editorial Pirineo nº 1.  Valles de Ansó, Hecho y Araragües
Desnivel contando la embarcada: unos 1.200m.
Tiempo invertido: sus 10 horas contando paradas varias (muchas).

martes, 11 de septiembre de 2012

JÓVENES CASTORAS: Jabalineando en el Cuezo (2.049m.)

Por fin consigo quedar con mis “muymejoresamigas” para irme al monte.  Como una de ellas pone la casa, la quedada se cita en Bielsa y una vez allí empezamos la no poca ardua faena de elegir excursión que nos satisfaga a todas, o sea, a las tres.

Después de un ratico dando vueltas al mapa, la lugareña belsetana tiene una visión extraordinaria y propone el Cuezo, en el mapa saca buena cara y desde luego por su ubicación tiene que ser un mirador estupendo.  Bien, calculamos unos 500m. de desnivel así que sin preocuparnos más comienza la sesión de marujeo hasta entrada la madrugada.

Entre despertarnos y no, desayunar y no, “qué me pongo” y no… se nos hacen las tantas pero da igual, el recorrido es corto y ya no hace el calor de agosto.  Antes de nada a buscar al perro y a saludar progenitores belsetanos, así resultamos informadas de un itinerario que no aparece en el mapa pero que no puede tener pérdida y aunque más empinado será más corto, decidimos optar por el consejo paternal.

Salimos por fin de Bielsa carretera a Pineta para desviarnos a la derecha hacia Espierba que dejamos atrás por una pista a la derecha dirección a los llanos de Diera.  Justo cuando la pista empieza a sacar mala cara, divisamos un hito a nuestra izquierda que consideramos debe ser el inicio de la ruta.




Empezamos a andar por una antigua pista muy empinada que nos sirve de entreno para lo que nos espera.  Llegamos a unos prados muy tupidos y bastante arados por jabalíes que pronto se convierten en bosque por el que no transcurre senda clara, por pura intuición y siguiendo ligeras trazas pisadas que suponemos de animalicos y/o cazadores vamos ganando altura y sudando la gota gorda.  Aquí se produce la primera y única baja del día: la rubia no tiene ganas de “jabalinear” y se vuelve al coche.  Las dos morenas jóvenes castoras continuamos marcha orientándonos como podemos por el bosque y buscando el itinerario menos tupido posible hasta que ¡caspita! Nos encontramos con un muro calizo que bordeamos dirección norte hasta encontrar un paso que nos deja ver un poco de luz y sospechar las peazo vistas que vamos a tener en breve. 


Un poco más de jabalineo y por fin nos plantamos en lo alto.  Ya sólo queda continuar dirección norte disfrutando del paisaje hasta un mojón que nos señala la cima.  ¡Que gustazo! Bien de fotos y de disfrutar de la agreste belleza de Pineta y sus montes.


Oímos un trueno y decidimos bajar, sabemos que no hay peligro pero más vale no arriesgar.  El descenso se nos hace corto a pesar del inevitable jabalineo aunque esta vez mi joven castora compañera hace gala de su título de guía y nos lleva a ambas por mejor itinerario hasta el coche donde la rubia se alegra de nuestra hazaña y entre las tres decidimos considerar la gesta como “triunfada total”.

Recomiendo muy mucho esta discretísima cumbre, eso sí, lo mejor es seguir el itinerario “normal” aunque tampoco mucho más transitado que sale de la pista de espierba.

Fecha real de la triunfada: 15 de septiembre de 2012
Cartografía: Editorial Pirineo nº5 Bielsa-Bal de Chistau
Fotos: ya se sabe

martes, 12 de junio de 2012

DOMINGO AVENTURA... ¡EMBARCADA SEGURA!: Punta Güé


En principio la intención era subirnos al Castillo de Acher, motivo por el cual salimos raudas de Güeskonsin al punto de la mañana dirección al puerto de Santa Bárbara.  Al coronarlo, confirmamos nuestros peores temores: la zona estaba totalmente cubierta y no era una cubierta alta y agradable de esas que te van a dejar caminar plácidamente a la sombra, no, era un “peazo” de marrón.  Aún así, contactamos con un topo infiltrado en la zona para que nos confirmara posibilidades.  Negativo.  La zona tiene preligro.

¡Pos ala! A Jaca a por un café y a sopesar posibilidades.  La zona menos cubierta y con más posibilidades era el prepirineo o Guara y allí ya no queríamos volver, que ya vale de coche oyes.  Bien, mapa del Serrablo en mano a buscar alternativas.  Peña Güé fue la elegida por su cercanía y buena situación…. ¡allá vamos!.

Según la reseña del mapa de marras había que salir por detrás del castillo de Larrés, bajar al río, cruzarlo y llegar hasta una huerta, cruzarla y seguir por la pista hasta un barranco cuyo cauce había que seguir hasta encontrar una senda marcada con hitos que nos depositaría en una pista que a su vez nos alcanzaría hasta la Punta Güé.  Pues no.

Cruzamos el río, encontramos la huerta pero ninguna pista que la atravesara.  Da igual, seguimos lo que nos pareció una pista, que desembocaba en un barranco… pero ninguna senda marcada con hitos.  Ahora bien, sendas sí, muchas… pero de bichos.  Después de unas cuantas vueltas, encontramos una pardina que aparecía en el mapa, allí paramos a almorzar con el ánimo ya un poco bajo después de dos horas investigando monte a través.  Miramos el mapa, tenía que haber una fuente al lado de la pardina: pues no.  Vuelta sobre nuestros pasos, último intento y análisis de todos los pequeños barrancos que nos encontramos en busca de algún hito o referencia.  Nada, no hubo forma.

Con las orejas gachas pusimos rumbo a Güeskonsin en busca de la bondad del hogar después de una jornada de esas que te dejan… ¡bah!.

Tanta diéresis y tanta tilde, ya sabía yo que el sitio este no tenía nada bueno.  Por lo menos estrené mi cámara nueva…







Fecha real de la embarcada: 10/06/2012
Cartografía: Editorial Pirineo nº 10 Serrablo
Fotos: la de siempre