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domingo, 10 de septiembre de 2017

Nevado Mateo (5.150m). Parque Nacional Huascarán (Áncash, Perú)



El macizo de Contrahierbas se ubica al Este del Huascarán y tiene su altitud máxima en 5.956m. Lo componen varios picos (aquí se llaman Nevados, por el blanco de sus cumbres) de más de 5.000m. y para hoy nos disponemos a conquistar el Nevado Mateo que no es más que un hombro que se desprende de las estribaciones Sur-Este de la cima principal del Nevado Contrahierbas.
Al fondo a la derecha nos espera el pequeño Mateo

A las infames 3h30m de la heladora madrugada, nos pasa a recoger por el hotel nuestro inestimable guía en un aparato que a duras penas calificaremos de vehículo automóvil…. Llamémoslo “troncomóvil” para quedarnos todos contentos. A los diez minutos hacemos una parada para recoger a Giacomo, un joven italiano que, por sorpresa, nuestro guía a invitado a unirse a la excursión.

Tras unas tres horas de carretera cabeceando y durmiendo a ratos. El conductor nos despierta pues hemos llegado al punto de partida: la punta Olímpica (4.600m), un collado excavado por el túnel de la carretera que comunica Carhuaz y Chacas. Tras echarle la bronca al guía por enjaretarnos un tercer compañero imprevisto, nos pertrechamos con las botas súper rígidas que nos han alquilado y los cascos para enfrentarnos a los primeros metros de ascensión.

Arrancamos por nuestra izquierda dirección Este atravesando un campo recién plantado de repoblación y en menos de un santiamén estamos en la morrena superando el visible trazado que describe un par de zetas por entre grandes placas de roca rojiza. El guía nos advierte que vamos a comenzar a superar la parte más difícil de esta primera parte de la ascensión, una serie de trepadas por placas tumbadas, con buenos agarres pero con una caída … digamos… peligrosilla.

Últimos pasos de trepada, al fondo el Mateo

En el Huascarán ya ha amanecido mientras a nosotros nos espera la niebla

Sólo nos queda seguir superando la pedregosa pendiente hasta plantarnos en la entrada del glaciar. La niebla se nos ha apoderado, pero para este tipo de gestas, lejos de casa y habiendo pagado por adelantado, una ni se plantea la renuncia (excepto por cuestiones de alto riesgo). Nos calzamos crampones y polainas, nos colocamos los arneses y nos encordamos.

La nieve está dura y es rara, muy diferente a la nieve dura pirenaica pero tanto crampones como piolet hacen correctamente su función para superar una primera pala que nos hace mantener un ritmo de ascenso sostenido a pesar de presentar muy distintas inclinaciones. Sobre la cota 5.000m, realizamos una travesía a nuestra izquierda para depositarnos a los pies de una segunda pala que, con una inclinación de sus 45º aprox., nos hace sudar y a mí me obliga a maldecir a cada paso por una dificultad a la que no estoy acostumbrada y por la lógica falta de oxígeno que siempre se nota por muy aclimatado que se esté. Y así, clavando piolet, realizando comentarios escatológicos sobre el que reina en los cielos y preguntándome quién me mandará a mí a meterme en estos fregaos, alcanzamos la cumbre del Nevado Mateo envueltos por la niebla y sin disfrutar del paisaje, pero muy contentos de haberlo conseguido.

La niebla nos engulle al entrar al glaciar

Cima sin vistas (sonrisas de frío más que de alegría)

Los pequeños claros nos indican que estamos rodeados de gigantes

Tras un rato en la cima esperando a que se despeje sin tener suerte, empezamos el descenso desandando nuestros pasos. Giacomo va en cabeza, pero no está acostumbrado a este terreno así que vamos muy despacio asegurando cada paso hasta que la pendiente cede para dejarnos disfrutar y fluir cara abajo pensando en la sopa de quinoa que nos espera en Huaraz.

Llegando de regreso a la morrena

Un rayo de sol delata la magnificencia del entorno

Ascensión ideal para iniciarse en el Andinismo. En realidad, se trata de una excursión que se han sacado las agencias de la manga para poder ofrecer a los clientes alguna ascensión fácil que se pueda hacer en un día.  Imprescindible la aclimatación previa y más que recomendable llevar equipo personal (botas rígidas o semi-rigidas, casco, piolet, crampones y arnés) porque el de alquiler es realmente lamentable.

Moraleja de hoy: “No hay bota que en mochila no quepa”


AQUÍ el track (fiable el trazado, no los datos. La altitud le debió sentar mal al GPS)

Fecha real: 09/07/2017

Desnivel: Unos 600m

Distancia: Unos 6km.

Tiempo invertido: 5h


viernes, 1 de septiembre de 2017

Laguna Churup. Parque Nacional Huascarán (Áncash, Perú)


Por recomendación tanto de la Agencia que nos llevó ayer a la Laguna 69, como de la Oficina de Turismo de Huaraz, acometemos hoy la visita a la Laguna Churup como última jornada de aclimatación antes de intentar conquistar algún cinco mil, que aquí hay muchos y ya que estamos…


La Laguna Churup se ubica al Nor-este de la ciudad de Huaraz, donde nos estamos alojando estos días y a los pies del Nevado Churup (5.495m) visible incluso desde la terraza del hostal donde desayunamos todas las mañanas.  En realidad, si se dispone de tiempo y ganas, se podría acometer esta excursión desde la misma ciudad, pero no es esta nuestra opción.  Estamos cansados y no nos apetece madrugar, así que descartamos también la opción de aproximarnos mediante una combi que nos saldría más barato. A cambio, nos gastamos unos soles más y como marqueses nos montamos en un taxi cuyo conductor nos explica el tremendo crecimiento que sufrió la ciudad en apenas unos años cuando comenzó la explotación de una enorme mina de oro situada en la Cordillera Negra (justo frente a la Cordillera Blanca, al Oeste de Huaraz).

Desayuno con vistas: el Huascarán al amanecer

Tras poco más de media hora serpenteando por una solitaria pista de montaña, llegamos al paraje de Pitec donde, previo pago de 10 soles por la entrada al Parque Nacional, comenzamos a caminar dirección Norte subiendo unas escaleras que transitan por un hombro que se desprende de las estribaciones del Nevado Churup.



Tras kilómetro y medio andado, sobre la altitud de 4.150m, el camino torna dirección Este (derecha) y nos encara al barranco que baja directamente de la Laguna hacia el que nos dirigimos a media ladera llaneando durante un buen rato.  Tras un rellano atravesado por un pequeño torrente, nos encontramos con una zona algo vertical que se supera mediante unas cadenas estupendamente dispuestas para asegurar el ascenso.

Al llegar al alto, giramos a la derecha hacia el barranco

Media Ladera

Primer tramo de cadenas

Tras un descenso, llegamos a una zona de acampada que dejamos atrás para volver a ascender acercándonos al cauce para encontrar un nuevo tramo vertical con cadenas que trazan una travesía a la izquierda.  Luego un tercer tramo nos obliga a montarnos a caballo sobre un gran bloque y después un cuarto tramo supera una placa tumbada.


Nuestro particular "paso del caballo"

El terreno se hace más amigable y cruzamos el cauce del barranco hacia nuestra derecha para comprobar que aún nos queda un último paso vertical, ya sin cadenas que nos obliga a echar mano de un árbol que parece puesto adrede.  Un paso horizontal por otra placa tumbada aprovechando la infinita adherencia del granito, nos deposita en la preciosa y grande Laguna Churup que, a los pies de su Pico homónimo, nos recibe con frío y viento.




Tras avituallarnos y saludar a una pareja de andaluces que conocimos el otro día y con quienes seguimos coincidiendo, regresamos por el mismo itinerario disfrutando de las vistas de la Cordillera Negra frente a nosotros y sobre Huaraz.  Notamos la aclimatación y por fin los mareos y los dolores de cabeza han pasado a la historia.




Otra bella excursión, más solitaria pero con un cierto grado de dificultad por los pasos con cadena y, como no, la altitud que requiere su aclimatación.

Moralejas de hoy:
1 “No por más madrugar amanece más temprano” o lo que es lo mismo, pilla un taxi y no seas rata.

2 A buen aclimatador, pocas lagunas cantan.




AQUI el track

Fecha real: 07/07/2017

Desnivel: 790m

Distancia: 8km

Tiempo invertido: 5h


lunes, 7 de agosto de 2017

Laguna 69. Parque Nacional de Huascarán (Ancash, Perú)


Cuando se delimitó el territorio del Parque Nacional del Huascarán, hicieron un inventario de lagunas y siendo tantas las nombraron por orden numérico.  Más tarde, los habitantes de la zona fueron retomando los nombres originales excepto en los casos de las Lagunas más escondidas como es el caso de la 69: nuestro objetivo de hoy para continuar con la aclimatación a la altitud andina.


Nos pasan a recoger a las 5:30 de la mañana en un autobús que se irá llenando poco a poco de gente de diferentes nacionalidades, la mayoría parejas o gente sola.  El guía nos cuenta un poco el plan del día y salimos de Huaraz.  Hasta aquí lo que recuerdo antes de dormirme, lo siguiente ya fue una parada en un restaurante de la localidad de Yungay para desayunar y otra vez en marcha por otra carretera que se adentra en la Cordillera Blanca y nos lleva a una segunda parada en la Laguna Chinancocha (una de las lagunas llamadas Llanganuco), unas fotos y a seguir.


El autobús nos deja en una curva de 180º y a nuestra izquierda parte la senda que desciende unos pocos metros hasta aposentarse en un llano que recorremos dejando el Río a nuestra izquierda.  Vamos ganando desnivel muy poco a poco pues la altitud se hace sentir ya que hemos partido a 3.900m.  A nuestra espalda va quedando el Huascarán, pico más alto de Perú con 6.768m de altitud.

El río queda a nuestra izquierda.  Al fondo el Chacraraju (6.108m)

Huascarán a nuestra espalda

Llevamos unos dos kilómetros caminados cuando la pendiente comienza a acentuarse para hacer un par de lazadas que nos acercan a una pequeña cascada que queda a nuestra derecha  y luego un flanqueo dejándola a nuestra espalda.  Otra cascada se hace visible por nuestra izquierda mientras describimos el flanqueo que se dirige a lo que nos parece un collado.

Cascada a la derecha

Cascada a la izquierda

La pendiente se pronuncia y tras unas cuantas pequeñas lazadas, llegamos a un falso collado que alberga una pequeña laguna que dejamos a nuestra derecha y continuamos camino que nos lleva a un enorme llano parecido a un lago colmatado.  Llaneamos durante un kilómetro.

Subida al falso collado



Estoy reventada y mareada.  No me entra aire en los pulmones y tengo que parar a coger aliento cada dos por tres.  Pero no estoy sola, es el sentimiento general… incluso Bonito del Norte nota (muy suavemente, eso sí, que es vasco) los efectos devastadores de la altitud y solo queda lo peor.  Nos enfrentamos a un último y empinadísimo repecho que se convierte en una especie de desfile de penitentes zigzagueando por el monte sacro… afortunadamente, ninguno sucumbimos al mal de altura y llegamos más o menos enteros a la orilla de esta preciosidad de Laguna de aguas turquesas a los mismísimos pies del Chacraraju.


A sus pies, Sr. Chacraraju

No me encuentro nada bien pero me da para comer y sobre todo beber antes de que el guía nos reagrupe para iniciar la bajada que realizaremos por el mismo itinerario de subida.  El dolor de cabeza se me adueña y por mucho líquido que bebo no se me pasa.  Sin embargo, el lugar me tiene tan flipada que aún me da para hacer alguna foto más.

Empezamos el descenso, el Huascarán al fondo ya se ha cubierto

Una Vizcacha, versión andina de la Marmota (perfectamente mimetizada, premio al que la encuentre)

Excursión técnicamente fácil pero dura por la altitud cuando se está todavía aclimatando.  Hay que hacerse a la idea de que como primera ruta en altura, nos va a hacer sufrir.

Moraleja del día: Cuando te parezca que has bebido suficiente, bebe más.



AQUÍ el track

Fecha real: 06/07/2017

Desnivel: 760m

Distancia: 13km

Tiempo invertido: 6h

miércoles, 2 de agosto de 2017

Laguna Wilcacocha (Ancash, Perú)


La laguna Wilcacocha es una de las pocas localizadas en la Cordillera Negra al Sur-Oeste de Huaraz, capital del Distrito de Ancash (Perú).  Hoy la visitaremos como inicio a la aclimatación a las alturas.


Desde Huaraz, tenemos que dirigirnos al Puente de Santa Cruz donde arribaremos mediante una “combi” (microbús) que hemos cogido al lado del mercado de Huaraz tras obedecer al reclamo del copiloto que ya de paso nos cobra un sol de más por nuestra jeta de guiris (así, para entrar de pleno en el rollo sudamericano).  Vale la pena informarse el día de antes en la Oficina de Turismo situada en un callejón cerca de la Plaza de Armas (preguntar a un poli y enseguida llegaréis).

La excursión no tiene mayor dificultad que el cansancio y el contacto con la altitud (ya hemos pasado la noche a más de tres mil metros).  Se trata de cruzar el puente y seguir la pista por nuestra derecha durante unos tres kilómetros, atravesando la localidad de Santa Cruz con sus casas de adobe típicas.   A la izquierda veremos una empinada y soleada senda con unas señales de color azul que creemos son propaganda y no señalización en sí.

Todo el itinerario transcurre por un terreno muy seco pero en cuanto se alcanza un poco de altitud se abren las vistas hacia la Cordillera Blanca que nos queda a la espalda, justo al Este.  Tras menos de un par de horas de caminar, atravesamos una especie de portal con el único tramo empedrado y adecentado de toda la subida tras el que se presenta ante nosotros un paisaje tal como uno se imagina los Andes con su laguna, sus señoras de gorro y falda y sus seis miles.  Nos quedamos disfrutando el paraje, descansando y de paso aclimatando algo más de una hora.  Para bajar, recorremos toda la orilla y desandamos nuestros pasos hasta el puente donde ya hay una “combi” que nos espera.

Casas de Adobe
Cordillera Blanca

Foto robada

Llegando

Ambiente andino

Agradable y sencilla excursión para todas las edades ideal como primera toma de contacto andina.

Moraleja de hoy: no correr a más de 3.000m de altitud por mucha combi que me espere.




AQUÍ el track

Fecha real: 04/07/2017

Desnivel: 630m

Distancia: 9km

Tiempo invertido total: 4h30min