viernes, 3 de noviembre de 2017

Otoño en Ordesa. Fajas Racón y Canarellos


Llevo un par de semanas con ganas de subir a Ordesa a ver los colores del Otoño pues hace tiempo comprobé que es el lugar ideal para este fin, gracias a la variedad de árboles que se alzan en sus laderas bajas. 

La Faja Canarellos finaliza en el Bosque de las Hayas hoy ya sin hoja

Hoy somos Bonito del Norte y yo, mano a mano, los que vamos a adentrarnos en una “clásica de Ordesa”: las Fajas de Racón y Canarellos, para lo cual, arrancamos a caminar dejando la pradera a nuestra espalda por la carretera como si volviéramos hacia Torla.  Un kilómetro después, a nuestra derecha y junto a una Casa del Parque parte la senda claramente señalizada hacia la Faja Racón.  La cosa comienza suave, con largas eses que nos van acercando al Barranco de Salarons que queda a nuestra izquierda al igual que el imponente Tozal del Mallo.   Conforme ganamos altura, la pendiente se agudiza hasta que salimos del bosque y nos encontramos de frente con el magnífico Circo de Carriata.

Tozal del Mallo

Paredes de Carriata

Un último empentón y nos encontramos con la señal que nos indica la entrada a la Faja por nuestra derecha.  Hacemos una parada para picar algo que ya nos toca y continuamos adentrándonos definitivamente en la Faja que, en sus primeros metros asciende muy suavemente y, a partir de aquí, nos encontramos algún pequeño sube y baja pero en general, como es común en las fajas, predomina el llaneo.  Ninguna dificultad reseñable excepto la lógica cautela que hay que dispensar en estos terrenos donde el vacío acecha constante, hoy a nuestra derecha.  Al llegar a la cabecera del Barranco del Gallinero, paso clave y algo más expuesto, nos encontramos una pareja que viene hacia nosotros con un perro suelto.

*Abro paréntesis
Mira que me gustan los perros, pero últimamente no puedo evitar molestarme bastante con los dueños de estos encantadores animales que no tienen la misma conciencia que nosotros y en un arranque juguetón, en un lugar como este, puede hacernos precipitar al vacío.  Así que no dudo en increpar dulcemente al dueño por no llevar el perro atado.  Primero porque está en un Parque Nacional que tiene normas que hay que cumplir que para algo están y segundo porque hay que hacerse consciente de que por muy pacífico que sea el animal, puede suponer un riesgo para otros montañeros, el hombre asiente y continúa su camino mientras la señora insiste en lo pacífico del pobre bicho que poca culpa tiene.  En fin.
*Cierro paréntesis

Continuamos camino encontrándonos con alguna pareja o grupo pequeño que vienen en contra-dirección, hasta que en una curva divisamos la Cascada de Cotatuero, hoy mermada por la sequía.  Aquí termina la Faja Racón y comenzamos a descender hasta el Barranco de Cotatuero que cruzamos por un puente.

Entrando a la Faja Racón

Tras cruzar el Barranco del Gallinero, zona delicada


Tras cruzar el puente, seguimos de frente para superar unos cien metros de desnivel sin perdón hasta acercarnos a la pared y entrar en la Faja Canarellos algo más corta que la Racón pero con algún paso más peligroso por tener mayor caída.  Tras unos cuatro kilómetros de faja, nos adentramos en el Bosque de las Hayas y en suave descenso nos acercamos a la senda principal y GR11 a la que nos incorporamos girando a nuestra derecha.  Sólo unos cinco kilómetros nos separan de la Pradera y el coche al que llegamos contentos y hambrientos, cosa que solucionamos rápidamente antes de emprender el regreso a casa.

Vistazo atrás

Faja Canarellos algo más expuesta que la Racón

Empieza el descenso

Excursión muy fácil pero nada recomendable con lluvia, nieve o hielo.  No hay que subestimar el peligro de caminar por este tipo de sendas, un paso en falso puede ser fatal.  Por lo demás, realizable por cualquier persona, sólo hay que seguir las indicaciones y tener un poco de cuidado.  Por supuesto, abstenerse vertiginosos.


AQUÍ el track (ojo: el desnivel no es real, el GPS se descalibra en estos terrenos)

Fecha real: 01/11/2017

Desnivel: unos 800m.

Distancia: 16km

Tiempo invertido: 5h20m

jueves, 26 de octubre de 2017

Collarada (2.883m). Circular Refugio de Espata – Refugio de La Trapa – Cima – Collado de Ip – Refugio de Espata


Recuerdo el día en que mi padre me trajo de regreso a Huesca tras diez años de vida emigrante en la bella y desgraciada Venezuela.   Y también recuerdo con gracia cuando al ver la Sierra de Guara le pregunté si aquello era el Pirineo y me contestó riendo que no, que estaba detrás.  Un par de años después, subí mi primera cima pirenaica y no fue otra más que Collarada.


Total que aquí estoy, veintipico años después, aparcando el coche en las inmediaciones del refugio de La Espata al que hemos accedido, junto a mi Bonito del Norte, desde Villanúa a través de una pista para cuyo transito es necesario un permiso muy fácil de conseguir a través de la web de turismo de la misma localidad.

Empezamos a caminar siguiendo la pista dirección Oeste en busca del Refugio de La Trapa al que llegamos tras unos tres kilómetros de cómodo llaneo.  Justo detrás del refugio parte la senda que nos transporta en suave ascenso hacia el paso muy evidente que nos ha de ayudar a superar el contrafuerte inferior de este lado Sur de la montaña.  Aunque no presenta gran dificultad, hay una serie de cadenas colocadas para atravesar la canal que nos aúpa a un paisaje de prado continuo con la inequívoca figura de Collarada y sus pedreras a la vista.





El desvencijado refugio del Trapal queda a nuestra derecha casi imperceptible pues la senda perfectamente dibujada nos transporta por la ladera cada vez más empinada.  No hay pérdida.  La cosa consiste en seguir el camino dirección a la pedrera y las canales que se desprenden del al Sur-Oeste de la cumbre.  Más o menos en la cota 2.300m cruzamos el cauce seco del barranco de La Ciresera y tras un tramo algo más empinado, la pendiente se suaviza un poco y visualizamos a nuestra izquierda la formación rocosa de Los Campaniles.


Los Campaniles a nuestra izquierda

Conforme la pendiente se vuelve a agudizar, nos acercamos a la pedrera que superamos a duras penas intentando pisar de lado para evitar las agujetas de gemelos tan habituales después de hazañas como esta.  Tras la pedrera, nos adentramos en la canal que presenta varios pasos de trepada (Iº grado, según mapas), seguimos los hitos por un terreno roto e inestable para salir triunfantes a la arista cimera a nuestra derecha, sólo unos pasos nos separan del vértice geodésico de la cima que alcanzamos bajo un inusualmente cálido sol de otoño que invita a la larga parada que nos permitimos encantados teniendo claro que nos la hemos ganado de bien.

Canal descompuesta no apta para principiantes

Cima

Ibón de Ip, Punta Escarra sobre él y grandes de Tena al fondo

 
Hemos venido con la idea de bajar por la actual ruta normal que nos dejará de regreso en el Refugio de La Espata donde tenemos el coche.  Así que iniciamos el descenso dirigiéndonos al Este donde nos encontramos una zona rocosa algo descompuesta pero más sencilla que la canal de subida.  Vamos encadenando viras hasta que nos encontramos en el Collado de Ip.




Desde aquí iniciamos un suave y corto flanqueo que nos ayuda a evitar los contrafuertes de la vaguada que va quedando a nuestra derecha mientras la rodeamos para girar a nuestra izquierda e introducirnos en una zona kárstica que atravesamos siguiendo los hitos que nos llevan hasta el hombro que se desprende directo al sur y cuyas empinadísimas laderas rompe-rodillas descendemos siempre siguiendo los hitos en busca de una canal muy sencilla que se encuentra provista de un par de cuerdas fijas.  Desde aquí nos internamos en el bosque y en un santiamén estamos en el coche.


A esa vaguada tenemos que llegar


Última dificultad, de aquí al coche en un santiamén

Itinerario duro y de dificultad considerable por desnivel y calidad del terreno.  La canal de la subida desde el Trapal está muy descompuesta (atención a la caída de piedras y a posibles resbalones).




AQUI el track

Fecha real: 15/10/2017

Desnivel: 1.200m

Distancia: 11km

Tiempo invertido: 6h30min

miércoles, 18 de octubre de 2017

Nerín – Pico Mondoto (1957m) – Faja de la Pardina – Faja Malpasé – Cuello Arenas – Nerín



Hemos pasado la noche en el Albergue de Nerín: José Miguel, José Angel, Jesús, Marian y esta servidora que teclea.  Al punto del amanecer, salimos con los coches a encontrarnos con Raúl, Juan Carlos y Paco que vienen desde Huesca y nos esperan en la entrada de la pista de Cuello Arenas.  Una vez realizadas las presentaciones oportunas, comenzamos a caminar por la pista con el Pico Mondoto en el punto de mira.

aupados a la "proa" del Mondoto con la Tres Sorores de fondo

Al llegar a la barrera que impide el paso a los vehículos no autorizados, encontramos el letrero que nos desvía por la derecha hacia Cuello Arenas y el Mondoto.  A partir de aquí, la cosa no tiene pérdida: hay que seguir la marcada senda que flanquea la ladera en suave ascenso por un bosque de boj mientras Nerín va quedando abajo iluminado por los primeros rayos de sol mañanero.




Conforme nos acercamos al cauce seco del Barranco Ballatar, observamos los restos del pequeño incendio que este pasado agosto asoló la ladera baja del Mondoto y la dejamos a nuestra derecha mientras remontamos unos metros el cauce seco para después girar a nuestra derecha cruzando y dejando a la izquierda otro pequeño barranco también seco.



Al suavizarse la pendiente, sobre la cota 1.800m, giramos a nuestra derecha para iniciar el ascenso final.  Mientras el sol se va elevando, nosotros le seguimos remontando el hombro dirección Este mientras observamos los caprichos de la caliza que aflora decorando el paisaje espectacular de los grandes de Ordesa.  Estamos a 1900m cuando cambiamos de dirección, ahora hacia el Norte para llegar a la amplia cima del Pico Mondoto donde aprovechamos a descansar un rato y almorzamos al sol de estos extraños días de “Veroño”.



pasamos un buen rato en la cima

Bajamos por un reguero un poco a la derecha de por donde hemos subido para llegar al llano desde el que acometemos el rodeo, en sentido horario, del Pico de La Estiva.  Vamos dejando varios llanos y el Cañón de Añisclo a nuestra derecha.  Cruzamos una zona húmeda que baja de la fuente del Cadiello, pasamos un par de llanos más y recorremos la Mallata Sasé que culmina en un rincón de afloramiento calizo con una cabaña que dejamos a nuestra izquierda.  Las profundidades de Añisclo quedan a nuestra espalda y a nuestra diestra divisamos ya el barranco de la Pardina y las Fajas que estamos a punto de recorrer.


dejamos atrás el Mondoto

Cabaña Sase

Continuamos el llaneo y divisamos el Cuello Arenas y su refugio por donde más tarde pasaremos durante el regreso.  Ahora el objetivo es encontrar la entrada a la Faja de la Pardina para lo que vamos virando hacia la derecha para cruzar un cauce seco donde encontramos una señal que nos indica “Barranco Pardina” y “Cañón de Añisclo”.  Flanqueamos la ladera por la senda muy clara que nos introduce en una amplia faja que nos lleva hasta la cabecera del Barranco Pardina que cruzamos en busca de la entrada a la Faja señalizada por un cartel.



observamos la faja que vamos a recorrer

Entramos

El recorrido de esta faja resulta casi tan espectacular como la archifamosa Faja de las Flores en Ordesa.  La sensación de vacío nos acompaña todo el recorrido que presenta algún paso más estrecho donde ponemos doble de atención.  Llevamos unos 4 kilómetros recorridos cuando nos encontramos una zona húmeda en la que cae un hilo de agua que agradecemos para remojar cabezas pues hace un calor tremendo y, ya que estamos, aprovechamos para parar un rato a comer.  Desde aquí acometemos una pequeña pero empinada cuesta que nos deposita en otro pequeño y último tramo de faja que finaliza en un saliente desde el que echamos un último vistazo a Añisclo y seguimos la indicación de un cartel que nos orienta totalmente a nuestra izquierda.

primeros metros


último vistazo al Cañón de Añisclo

Abandonamos la Faja de la Pardina introduciéndonos en una canal que empieza por un empinado terraplén seguido de una zona rocosa que superamos con la ayuda de unas cadenas y media docena de grapas que no revisten ninguna dificultad, agarrarse fuerte y ¡aupa!  Así, salimos a las faldas de Sierra Custodia.  Caminamos por un páramo calizo que superamos saltando grietas y acercándonos al precipicio para entrar en la Faja Malpasé, mucho más ancha y menos aérea que la de la Pardina que discurre apenas unos metros abajo.  Disfrutamos de la diferencia de paisaje mientras vamos tachando kilómetros.






Al llegar a la cabecera del Barranco de la Pardina, regresamos sobre nuestros pasos por la fajeta de hace unas horas y giramos a nuestra derecha en busca del Refugio de Cuello Arenas y desde aquí nos incorporamos a la pista que seguimos durante 1km y nos desviamos por un atajo muy evidente recortando la ladera hasta la pista que nos queda enfrente.  Caminamos otra vez por la pista durante unos 3km y nos incorporamos a la senda que nace a nuestra izquierda, la seguimos hasta encontrarnos con el mismo sendero por donde hemos empezado esta mañana y de aquí a la barrera de la Pista de Cuello Arenas y al coche, por fin.

Últimos kilómetros evitando la pista

Sestrales a la izquierda y fondo dereccha: Peña Montañesa

Muy larga excursión sin grandes dificultades, sobre todo aumentar la atención en el recorrido de la Faja de la Pardina pues en algunos tramos, un paso en falso puede resultar fatal.  No apta para vertiginosos.



AQUÍ el track que no contempla la faja Malpasé pues se apagó el gps y no me dí cuenta, tampoco hacer caso al desnivel, con tanto cañón el aparato se debió volver un poco loco

Fecha real: 08/10/2017

Desnivel: 1.000m

Distancia: 24km

Tiempo invertido: 9h