martes, 14 de mayo de 2013

De paseo por Sobrepuerto (Bergua-Escartin-Otal-Bergua)


Hay días en que aunque el cuerpo pide descanso la cabeza traiciona y le hace a una funcionar como una autómata recitadora de mantras “mooonteee… moooonteeee…. monteeee” y allá que me fui a pesar del sueño y el cansancio acumulados.

La cita era muy temprano por la mañana (no cito la hora porque me dan escalofríos) en Sabiñánigo con J.M.N, Yeti, Pol y Luisa (sí, los mismos del día de la ermita de Sescún pero sin Bonito del Norte que me ha dejado de Rodríguez este finde).  De allí por la carretera nueva hacia Fiscal y desvío a la izquierda hacia Bergua donde aparcamos.

Empezamos a andar atravesando el pueblo y bajamos al río que cruzamos por unas pasarelas más majas que “pa qué te voy a contar” para encontrarnos enseguida con un cartel que nos indica la dirección a seguir hacia Escartín.  Desde aquí todo es seguir la bellísima y boscosa senda que se acompaña prácticamente todo el rato de los típicos muros de estas zonas, ¡mira que curraban estos antepasados! Entonces sí que no había paro ni nada de eso.  Así poco a poco y contemplando la belleza de estos montes, empezamos a divisar el pueblo abandonado que me sorprende por su tamaño, allí vivió mucha gente y lo confirmo al llegar.  Paramos a almorzar que ya es hora.




Desde Escartín continúa la senda bien marcada y señalizada hacia Otal ascendiendo suavemente y dejando a la vista los lejanos picos de Oroel,  Cuculo y San Salvador para depositarnos en Matils donde nos salen a recibir unos caballos con pinta de bastante hambre (de sal supongo, porque por pasto que no sea este año). 



Ahora ya caminamos por las faldas del Manchoya que nos queda bastante cerca así como su compañero Pelopín que se asciende desde el collado de Otal por cuyas cercanías pasamos para observar cómo asoma ya el pueblo con Erata de fondo.  Sólo nos queda descender contentos de saber que el grueso de ascensión de la jornada termina aquí.



Nos adentramos en Otal y J.M.N. nos señala lo que fue la casa de sus antepasados.  De repente me transporto a mi juventud y recuerdo aquella vez que visité este mismo lugar pero viniendo desde Ainielle.  Caminando por estas antiguas calles se me vienen imágenes de pandilla haciendo el tonto y cocinando pasta deshidratada mediante ese infiernillo “de ataque” que aún conservo pero ya no he vuelto a utilizar.  Pasamos junto a la casa donde recuerdo habitaba una señora que según me cuentan se debía llamar Presen, han pasado muchos años desde entonces y sólo puedo recordar una mujer asomada a la ventana mientras algún compañero de entonces parloteaba alegre, como si tuviera una fotografía grabada en el cerebro pero no en papel. 

Enseguida nos sale al encuentro un muchacho que nos cuenta estar pasando allí unos días de vacaciones y nos invita a un trago del porrón, acto tras el cual decidimos continuar camino.  Me noto cansada y hambrienta pero no digo nada hasta que se me empieza a hacer largo el asunto, se me debe notar en la carita pues mientras pienso esto Pol se apiada de mí y propone la tan esperada parada para comer en un cómodo recodo junto al río.

Tras reponer fuerzas, continuamos ya sin parar por la senda que primero desciende fuerte para irse moderando poco a poco mientras recorre las orillas del río que cruzamos varias veces con las botas en las manos, ni pasarelas ni nada, este año no queda otra con los ríos que bajan como nunca.

Al llegar nuevamente al punto de partida hacemos una pequeña parada para que algún valiente se dé un baño y los demás acopiemos un último manojo de fuerzas para emprender la cuesta final que nos deje en Bergua.  Ahora ya sólo queda la paradita cervecera correspondiente que culminamos en Fiscal.



Bellísima excursión por estos montes de Sobrepuerto que dejan ganas de volver, cosa que prometo haré. 

Fecha real de la excursión: 12/05/2013
Cartografía: la cabezota de J.M.N.
Fotos: la menda lerenda

3 comentarios:

Eduardo dijo...

Mira que llevo años queriendo hacer una ruta por los pueblos abandonados, entre ellos Otal, pero en eso se ha quedado la cosa. Lo que si quiero es visitar Ainielle y su molino, la llamada Senda Amarilla, lo de darse un baño a estas alturas no es de valientes más bien de locos, frío me da solo de pensarlo, saludos

J. M. N. dijo...

¡Qué camino más majo, oye! Y todo en bajada, para que no digáis...je,je,je.
Bueno, que nada, que me alegro que te gustara la ruta y que te queden ganas de volver a Sobrepuerto. Yo pese a haber estado cienes y cienes de veces no me importa volver las veces que hagan falta.
Ya quedaremos, ya...

silvia dijo...

Esta ruta nunca decepciona, y menos ahora que los verdes parece que van a explotar.
Nosotros la hicimos el año pasado y también nos encantó, además, es muy suavecita, jaja.
Un abrazo.