lunes, 23 de septiembre de 2013

Redolada al Bisaurin. Día I: de Gabardito a Lizara por el Collado de Secús

Bonito del Norte y yo teníamos intención de hacer La Senda de Camille este verano.  Lamentablemente entre unas cosas y otras no hemos podido, pero aprovechamos que tenemos el fin de semana libre ambos dos y además podemos coincidir con unos amiguetes para darle la vuelta al Bisaurin en día y medio.

Así pues, el sábado temprano, ya estamos aparcados en el parking que hay poco más arriba del refugio de Gabardito.  Empezamos a andar por la GR11 a través del bosque que ya empieza a mostrar signos otoñales hasta que nos encontramos un desvío señalizado.  Nosotros vamos a la izquierda, dirección “Agüerri/Secús/Taxeras”.




Aquí nos separamos de la GR11 y al poco se abre el bosque y nos encontramos, en una pradera, un desvío marcado por hitos: unos a la derecha, otros a la izquierda.  No sé bien por qué, todavía no entiendo qué conjunción de astros nos hizo elegir los de la izquierda… la cuestión es que por allí que tiramos cara arriba como si no hubiera un mañana hasta que llegamos a un refugio que ¡pardillos! nos pensamos es el de Secús.  Total que muy contentos de ver lo bien que hemos subido, paramos a almorzar que ya es hora.  Lo cierto es que me encuentro un poco dubitativa, pero por otra conjunción de astros, planetas y agujeros negros astrales leo mal el mapa y afirmo que vamos bien.



Desde aquí, los hitos siguen un poco hacia arriba y luego otra vez hay que elegir: izquierda o derecha.  Aquí sí me entra un poco el talento y pienso “a la izquierda Peña Agüerri que subí hace años, tiene que ser a la derecha”, además sé que en algún momento esto debería llanear cosa que enseguida ocurre.  Ahora nos encontramos caminando plácidamente por una bella faja que nos descubre unas magníficas vistas del Bisaurin, con un patio considerable pero muy cómoda de caminar nos va llevando entre paredes calizas hasta una semi-cueva donde nos encontramos un rebaño de ovejas que nos salen al encuentro. 




Entre ellas aparece una cabrita de color canela que se me enfrenta.  Asustada por si me da un cabezazo y me lanza al vacío me aparto de ella lo cual le da paso en busca de Bonito que es menos asustadizo y la encandila (como hizo conmigo, ladrón) de tal manera que el animalico más que una cabra parece un perro y decidimos bautizarle “Tobi” pues nos sigue a todas partes.


Continuamos por la faja que ya nos va orientando al norte y la Sierra de Secús y, mientras jugamos con Tobi, veo un sarrio un poco más abajo.  Me dispongo a fotografiarlo y en ese mismo momento caigo en la cuenta de que nos hemos metido una pedazo de embarcada de las buenas de verdad.  Más abajo aprecio la senda que discurre junto al Barranco de Agüerri que es por donde deberíamos haber pasado.


¡Ale! ¡ya la hemos liado! a ver cómo salimos de esta.  De momento, seguimos por la faja contemplando las caprichosas formas del Bisaurin por esta cara,  hasta que una pared caliza se abre con su patio a nuestros pies.  Desde aquí podemos ver el verdadero Refugio de Secús más abajo, así que hemos de buscar la manera de alcanzarlo.  Encontramos una ladera algo empinada que nos ayuda a bajar unos cuantos metros hasta que damos con una pequeña chimenea que destrepamos sin dificultad hasta el barranco.  Sólo nos queda acercarnos al refugio y de allí al paraje de Secús donde hambrientos y aliviados paramos a comer.




Desde aquí ya divisamos el collado de Secús al que nos tenemos que dirigir.  Estudiamos bien el mapa entre todos, hacemos votaciones y, por mayoría aplastante, nos dirigimos hacia él bordeando y dejando a nuestra derecha el barranco.


Estamos cansados del esfuerzo extra realizado, pero aún queda día y tenemos cama y cena reservadas.  Caminamos tranquilos pero las características del terreno nos hacen ganar altura con rapidez.  Vamos salvando resalte tras resalte, siguiendo los pocos hitos existentes que nos indican lo poco transitado del lugar a pesar de la belleza de las paredes norte del Bisaurin.



Nos encontramos con un nevero y no llevamos crampones, no nos queda otra que salvarlo por su derecha al estilo “María un pasito pa’lante un pasito pa’tras” por pedrera.  Desde aquí ya queda poco.  Un último empentón, tragazo de aquarius y gel mega-vitaminado mediante, nos plantamos en el collado de Secús ¡por fin!.  Aquí se nos abre la vista hacia los colosos de Panticosa allá adelante a la izquerda y más abajo se aprecia ya la Plana Mistresa, nuestro próximo objetivo.


Empezamos el descenso por una estrecha canal a nuestra izquierda que destrepamos hasta encontrar los hitos que nos indican el camino a seguir.  Poco a poco, perdemos altitud y atravesamos un nuevo nevero primero por su derecha hasta que los hitos se adentran en él.  Bueno, no hay mayor peligro ¡a esbalizar todos!.


Al terminar el nevero, el terreno se hace más amigable y alcanzamos la Plana Mistresa donde ya hay una tienda de campaña con sus habitantes dispuestos a pernoctar en este bonito lugar.  Sólo nos queda seguir la senda hacia la derecha en busca del Refugio de Forestales desde el cual en menos de una hora y pasando por el Refugio de Oldecua,  alcanzamos el ansiado Refugio de Lizara.


Cansados pero contentos nos adecuamos al lugar para degustar una magnífica cena compuesta por lentejas (con verduras) , pollo (con patatas y guisantes) y flan (con canela) regado todo con vino sin etiqueta que sabe lo menos a rioja reserva.  Tras cenar, una infusión para esta tontita y licores variados para el resto antes de echar los cuerpos a las camas que nos esperan.

Ha sido una jornada larga.  La embarcada nos ha hecho perder tiempo aunque hemos descubierto un itinerario que, sin estar marcado en los mapas y sin querer ha hecho nuestras delicias por su singularidad.  Consultando varios mapas me encuentro dos topónimos que darían alguna explicación a la Faja tan bien pisada y trazada: "Faxa do Caznarez" o "Faxa Baco".  Alguna de las dos será pero no he encontrado más referencias en internet, habrá que preguntar un día de estos por el lugar.

Fecha real: 21/09/2013
Cartografía: Editorial Pirineo nº 1.  Valles de Ansó, Hecho y Araragües
Desnivel contando la embarcada: unos 1.200m.
Tiempo invertido: sus 10 horas contando paradas varias (muchas).

5 comentarios:

David Naval dijo...

Mira que eres aventurera Pirene, te encanta embarcarte con rumbo desconocido, je, je.
De todas formas así se descubrió este mundo, y los quedan por descubrir...
Un abrazo. A ver con que nos sorprendes con el segundo capítulo.

J. M. N. dijo...

Bien chula esa travesía...yo no la he hecho entera pero a cachos sí. Me encanta ese refugio que parece una estupa tibetana...qué le pasaría por la cabeza al tío que lo diseñó para no ceñirse al canon de "cuatroparedestejaoadosaguaspuertaydosventanas"...por lo demás, que sepas que tienes al Yeti celoso...¡que es eso de hacer amistad con cabrichuelas! Anda queeeee...
Salú moza. (y mozo)

Eduardo dijo...

Que sería Pirene sin sus famosas embarcadas, jaja, haber que nos cuentas en la siguiente, saludos

Pirene dijo...

Señores, las embarcadas son la sal de la vida! ¿por qué creen que aún no tengo un GPS de los de verdad?, no es que valgan un pastón, es que no lo quiero ¡yo lo que quiero es embarcarme! ejejeje!! Mi consigna y la de mis amiguetes es: "Domingo aventura, embarcada segura", esto es así, como una tradición: si no hay embarque no hay excursión.

Lo que sí me preocupa muchísimo es el YETI, por favor que no se me ponga celoso que sólo la toqué un poquito (la cabra, digo);-P

Salud y monte pues!

Fran Ortega dijo...

Hola Pirene!
Que embarcada! (como tu dices), pero qué bien resultó.
A mi tambien me ha pasado alguna vez y es que ... tienen un "sabor" singular ¿eh?.
Me ha encantado tu crónica y tu forma tan "desenfadada" de narrarla. Me ha encantado. Habra que pasar a menudo por estos lares!!!
Saludos,
Chesco