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jueves, 24 de enero de 2019

Vuelta a los Mallos de Riglos con ascensión al Mallo Visera (1.018m)



La ruta circular a los Mallos de Riglos es uno de esos itinerarios que nunca decepciona, por eso me resulta tan sorprendente que ni Cuñado, ni Hermana la hayan completado nunca, así que cuando me enteré de que iban a realizarla este sábado, ni lo dudé a pesar del cansancio acumulado de la semana y haber quedado también para el Domingo.  En fin, una que es muy valiente.


Llegados a la localidad de Riglos, arrancamos a caminar desde el segundo parking que ya casi se ha llenado.  Dejamos la tienda y el Bar El Puro a nuestra izquierda y a la derecha queda el escaparate con la maqueta de los Mallos que hizo el Calleja durante uno de sus programas.  Dejamos el pueblo atrás y nos acercamos a las faldas del Pisón y el Puro para comenzar a ascender dejando el Circo de Verano a nuestra derecha y el Mallo Fire a la izquierda.  La senda sube cómoda y cuando gana altitud en el Collado previo a las cimas del Fire, giramos a la derecha para trazar una diagonal tras la que giramos a la izquierda para auparnos al llano que alberga un pequeño refugio.  A la derecha hay un mirador al que nos asomamos para contemplar el Valle del Gállego a través de los Mallos.

Recién iniciada la marcha pasamos entre el Fire (izd) y el Pisón (dch)

Fotogénico Fire que vamos dejando atrás

desde el mirador
Dejamos atrás el mirador y giramos a nuestra derecha para iniciar la bajada.  Cuando llevamos unos metros descendidos, contemplando la cara norte de la Visera, cuñado me pregunta por dónde se sube pues sabe que ya he estado allí.  Tras explicárselo y pensárnoslo un poco (muy poco), decidimos retroceder nuestros pasos para acometer su ascenso.

la trasera de la Visera, parece mentira que se pueda subir andando

Para subir a la visera hay que desviarse a la derecha justo cuando termina la diagonal que nos trae desde el Collado del Fire.  Aquí continuamos en diagonal por un bosque hasta llegar a un colladito sobre el barranco que separa la Visera del Mallo Colorado.  Aquí el ambiente se vuelve tremendamente aéreo y caminamos sobre una estrecha faja cual funambulistas rodeando el Mallo hasta que salimos a la ladera Sur-Este.  Hay que seguir los hitos que continúan a la derecha del último árbol que veamos.  Avanzamos buscando viras y pasos sobre las rocas conglomeradas más anchas, alguna vez apoyamos las manos de lateral para equilibrarnos y salimos a la arista.  Cuñado y Toño se asoman al abismo mientras yo continúo a la derecha hacia el Norte para llegar a la cumbre desde la que veo a Hermana que se ha quedado abajo.  Mis compañeros me alcanzan y tras un par de fotos iniciamos el regreso.

Cima de la Visera
Desandamos nuestros pasos y, ahora sí, iniciamos el descenso por el lado Este de los Mallos.  En un santiamén y contemplando las tremendas paredes Este de la Visera y contándole a Hermana nuestras aventuras juveniles por el sencillo Mallo Colorado que queda a nuestra derecha, llegamos al pueblo y tras atravesarlo, al coche.  Una cerveza del triunfo en el refugio y a comer a casa.

Caras Este

buenos recuerdos me trae el Mallo Colorado

Entretenida excursión fácil si no subimos a la Visera en cuyo caso la dificultad y el “ambiente” aumentan exponencialmente.  En pocas palabras: Vuelta a los Mallos para todos los públicos, ascensión a la visera mejor estar un poco experimentado.


AQUÍ el track

Fecha real: 19/01/2019

Desnivel: 650m

Distancia: 8km

Tiempo total invertido: 4h

jueves, 19 de julio de 2018

Travesía en Kayak por el Pantano de Canelles. Día 2: Embarcadero de Montfalcó-Congosto de Mont Rebei-Embarcadero de Mont Rebei



Hemos dormido como niños y como tales nos cuesta arrancar, desperezarnos y desayunar.  Más tarde que pronto, Mikel nos regresa al embarcadero de Montfalcó donde nos esperan los Kayaks que hoy serán dobles ya que hemos aprendido de la experiencia de ayer que, cuando no se tiene experiencia, entre dos se rema mejor.

Empezamos a remar trazando una larga curva a nuestra izquierda para pronto encarar las enormes y preciosas paredes de entrada del Congosto de Mont Rebei.   Vamos pendientes para divisar las Pasarelas que serpentean en las paredes de nuestra izquierda.  Aún queda un buen trecho para llegar al congosto, así que nos lo tomamos con calma e incluso hacemos una parada en una zona cómoda para desembarcar y darnos un chapuzón mientras Mikel nos alcanza con su Kayak. 

 Encaramos el congosto rodeados de los colores de los kayaks de otras compañías

Mónica y Alberto bajo el primer tramo de las pasarelas

Segundo tramo de pasarelas serpenteando sobre nuestras cabezas

Volvemos a embarcar y Mikel se adelanta para esperarnos en el embarcadero de Mont Rebei al que llegamos tras atravesar el maravilloso Congosto homónimo.  No sin antes contemplar a los excursionistas que cruzan del puente que les lleva de una orilla a otra para adentrarse en faja horadada en las paredes Este de este maravilloso Estrecho.



Metidos "de lleno" en el estrecho, a nuestra derecha el camino excavado en la roca

Tras desembarcar, continuamos a pie hasta el paraje de “La Masieta” donde nos espera una furgoneta para llevarnos de regreso a Viacamp donde están nuestros coches desde ayer.  Comemos abundante y deliciosamente aquí mismo, encantados de haber culminado una actividad quizá demasiado ambiciosa para no tener costumbre, pero altamente recomendable por su belleza.  El sufrimiento realmente ha valido la pena.



Fecha real: 01/07/2018


AQUÍ el track aproximado elaborado “a mano”


Distancia recorrida: unos 7km.

lunes, 16 de julio de 2018

Travesía en kayak por el pantano de Canelles. Día 1: Blancafort-Finestres-Congosto de Fet-Embarcadero Montfalcó



De vez en cuando toca cambiar de tercio y, sin dejar las montañas, situarnos en otro nivel: en lo desconocido, mirando desde abajo.

Mi amigo Alberto nos propuso esta actividad y a ojos cerrados nos apuntamos pues ya habíamos estado en la zona hace un par de años cuando visitamos las pasarelas de Montfalcó.  Hoy componemos la “expedición”: Raúl, Marisa, Mónica, Alberto, Bonito del Norte y Servidora de todos ustedes.


Nos trasladamos a Viacamp donde nos recoge Mikel de la empresa de guías de Casa Batllé.  En su furgoneta que porta un remolque con los Kayaks que le hemos alquilado, nos lleva a la orilla del embalse en las inmediaciones del Cementerio de Blancafort.  Aquí, nos da las instrucciones correspondientes y embarcamos.

Me cuesta lo mío hacerme con el remo y comenzar a navegar pero ahí vamos.  Estamos orientados al Oeste y remamos (como podemos, no como sabemos, que no sabemos) recto hasta acercarnos a un cabo que rodeamos trazando una curva hacia nuestra derecha tras la que se nos abren las vistas a la impresionante muralla natural de Finestres.  Hay una brecha abierta a nuestra izquierda, la atravesamos y desembarcamos a los pocos metros.  Un baño y a comer para, posteriormente, subir a la Ermita de San Marcos.  Apenas hemos remado durante una hora y ya tengo los brazos doloridos, pensar que nos queda al menos dos veces lo que ya hemos hecho… ¡donde me he metido!


Bajamos y embarcamos para regresar por donde hemos venido hasta rodear el cabo ahora más cerca de la orilla trazando esta vez la curva a la izquierda.  Bonito se apiada de mí y me dejar atarme a su Kayak para arrastrarme un rato.  Nos introducimos en una bahía que cruzamos para continuar rectos hasta encontrar el entrante que a nuestra izquierda nos incorpora a unos estrechos que atravesamos a duras penas pues el viento nos arrastra y empuja hasta que nos encontramos de frente con un pico coronado por una construcción.  Este es nuestro desvío.  Poco a poco, teniendo el kayak más estable al estar remolcada, voy cogiendo más técnica y puedo ayudar a Bonito.  Esto ya está chupado. 

Vista desde la Ermita

El pico y sobre él se adivina la torre

Giramos a nuestra izquierda dejando el pico y su construcción que resulta ser la Torre de Les Conclues, a nuestra derecha.  Nos encontramos en el Congosto de Fet y tras atravesarlo, se abre de nuevo la vista y podemos divisar nuestro destino: el embarcadero de Montfalcó.  Me pongo tan contenta que me desato del Kayak de bonito y me arranco yo solita para llegar en cabeza a desembarcar con la ayuda de Mikel que nos está esperando para recoger los Kayaks y llevarnos al Albergue donde nos esperan nuestras mochilas, una buena cena y una noche tranquila que da cuenta del cansancio acumulado durante el día.




AQUI el track aproximado elaborado "a mano"


Fecha real: 30/06/2018


Distancia recorrida: 18km


miércoles, 25 de abril de 2018

De paseo por Vadiello: circular al Borón




Hace tiempo tengo comprometida esta ruta con Cuñado, que se conoce la sierra como la palma de su mano y puesto que el Pirineo está impracticable estos días, lo convezco para que se olvide de la nieve un rato.  Nos acompañan mi Bonito del Norte, JM y Kankel.

Para acortar y evitar caminar por carretera y/o pista, dejamos un coche en la boca del antiguo túnel del pantano de Vadiello y con otro nos lanzamos a la aventura por la pista que sale desde cerca del Refugio de Peña Guara hacia Cuello Bail.  Esta pista no está en muy buenas condiciones y sólo conseguimos superarla gracias a la pericia del conductor.  Es decir, recomiendo todo terreno.

Aparcamos en la barrera de la pista y arrancamos a caminar por ella hasta una curva muy cerrada hacia la izquierda donde encontramos un desvío por nuestra derecha.  Nos adentramos en una boscosa y amplia senda que en suave ascenso nos acerca a las inmediaciones de Los Pepes y la Peña Ligüerri que quedan a nuestra derecha mientras giramos a la izquierda siguiendo siempre la senda en claro descenso.



Alcanzamos un llano y aprovechamos para parar a almorzar algo.  Continuamos el descenso siempre por senda muy clara en dirección este hasta acercarnos y cruzar el Barranco de la Matosa para encontrarnos un bello paraje compuesto por el Corral de la Matosa a nuestra derecha y detrás suyo una curiosa ventana natural.  Continuamos y nos encontramos el Corral de Vallés más grande pero más derruido.


Al otro lado de la ventana observamos un rebaño de cabras cruzando

Desde el Corral de Vallés comenzamos un flanqueo con el Barranco de la Matosa a nuestra derecha tras el que iniciamos el descenso al Río Guatizalema que cruzamos tras calzarnos las chanclas que nos hemos traído a tal fin.

Tras cruzar el río, nos mantenemos en la orilla cambiando de dirección con el río nuevamente a nuestra derecha.  Atención aquí, el camino por donde tenemos que seguir está muy claramente marcado a nuestra izquierda, no tomar ningún otro atajo pues sobre nuestras cabezas se abre el Camino Natural al que nos incorporamos tras una corta cuesta.  Siguiendo el camino, nos acercamos a la cola del Pantano de Vadiello y observamos la Aguja Proyectil hasta cuyos pies descendemos para cruzar nuevamente el río, esta vez no solo descalzos sino bien remangados pues el agua nos llega casi hasta el sobaco.

Incorporados al Camino Natural

Borón y Proyectil a contraluz

Tras parar un rato a comer, continuamos en ligero ascenso hasta situarnos paralelos a la cola del pantano cuya orilla recorremos unos pocos metros antes de enfrentarnos a una cruel y típica “cuesta guarensis” tras la que continuamos por las faldas del Borón mientras empieza a llover.  Tras dejar a nuestra derecha las míticas crestas del Borón, seguimos el descenso hasta las inmediaciones de la Pared del Elefante donde hemos pasado tantas tardes practicando la adherencia y en un santiamén cruzamos el puente, el túnel y nos encontramos en el coche.

Últimos minutos de sol antes de empezar a llover

Preciosa excursión circular, recomendable para gente iniciada con buena orientación.


AQUÍ el track

Fecha real: 25/03/2018

Desnivel: 700m

Distancia: 14km

Tiempo invertido: 6h




lunes, 20 de febrero de 2017

La gran vuelta al Salto de Roldán


Hace unas semanas leí en el Blog “Zancadas Ligeras” la crónica de esta ruta que me llamó mucho la atención por la distancia que recorre y especialmente el paraje que circunda pues no en vano el Salto Roldán es uno de los lugares más visitados de la Hoya de esta mi “Güeskonsin” querida.  Prometí que la emularía y hoy es el día, así que hemos quedado Bonito del Norte, JM y aquí la Humilde Escritora en el Eroski para acercarnos a San Julián de Banzo, localidad a la que no tenemos que arribar pues poco antes, en una curva muy cerrada nos desviamos a la derecha por la transitada pista que nos lleva al parking desde el que sale la archi-famosa excursión de San Martin de la Val de Onsera.



Arrancamos por la senda que de momento es común para todas las excursiones de esta zona y tras cruzar el Barranco de San Martin, aproximadamente a un kilómetro desde el inicio, nos encontramos con el desvío que nos manda por la izquierda a la Peña Amán.  Vamos ascendiendo suavemente rodeados de coscojas y monte bajo que deleitan los olfatos, no hace frío pero el día está nublado lo que lamentablemente desmerece la fotos pero no las vistas de este monumento natural que viene haciendo mis delicias desde bien pequeña.


Las Peñas de Amán (Dcha) y San Miguel (Izda) pareden la misma desde aquí

La senda continúa decidida dirección oeste flanqueando la ladera.  Cruzamos el Barranco de la Cobeta y continuamos camino centrando nuestra atención en el Collado Frontón al que llegamos para inmediatamente girar a la izquierda e iniciar la aproximación a la cima de la Peña de Amán defendida por pequeñas paredes de conglomerado que nos hacen utilizar las manos en algún paso hasta que llegamos a unas clavijas donde aquí servidora, será por el día o serán las hormonas, se acojona y no continúa.  JM y Bonito hacen cima y enseguida emprendemos la bajada de regreso al collado que nos queda mucho día por delante, una paradita de avituallamiento y continuamos.


Desde el collado, la Peña de Amán se yergue a nuestra izquierda



Ahora el objetivo es la Peña San Miguel y para llegar a ella sin un caballo volador hay que bajar hasta el Río Flumen, cosa que hacemos siguiendo la senda en muy franco descenso sin dificultad ni pérdida posible.  Y aquí está el paso difícil de la excursión: hay que cruzar el río que hoy baja caudaloso y el tronco que hay dispuesto a este fin sirve de poco.  Así que nos descalzamos y cruzamos plácidamente aprovechando para hacer una buena cura de circulación en las piernas.

Una vez calzados y apañados, nos enfrentamos a una dura cuesta de 300m de desnivel sin descanso hasta el parking de la Peña de San Miguel, con muy pocos visitantes hoy.  Dudamos,  pero nos cuesta un par de segundos decidirnos a subir a la peña a pesar de conocerla como la palma de nuestras manos, para lo cual, seguimos la senda que nos sorprende al estar modificada y/o reconstruida con escalones y sirgas pasamanos que nos acercan a las escaleras y grapas que nos ayudan a superar las paredes anaranjadas que de puro conocernos casi nos saludan.

La cara que nunca veo de la Peña San Miguel

Ruinas en la cima de la Peña de San Miguel

La Hoya de Huesca y el Pantano de Montearagón

Tras curiosear un rato y hacer las fotos de rigor, destrepamos las clavijas y desandamos nuestros pasos.  Una vez en el parking, continuamos carretera abajo dirección oeste y a unos 400m. tomamos la senda que baja a nuestra izquierda.  Bajamos “a cuchillo” por un trazado más usado por ciclistas que por senderistas y disfrutamos contemplando las paredes sur de la Peña San Miguel.

Conforme avanzamos, se abre a nuestra izquierda la visión de las dos peñas completando el paisaje del Salto Roldán.  Es la primera vez que estoy en este lado y me hace muchísima ilusión encontrarme en este sitio en el que incluso percibo una energía especial a lo que JM me responde con una leyenda según la cual los habitantes de algún pueblo vecino consideraban que el espacio entre las peñas era la puerta del purgatorio… ¡vaya usted a saber!  La cuestión es que hacemos una merecida parada para comer que aún nos queda la mitad del recorrido.



Aproximadamente a un kilómetro y medio desde la carretera, en la loma surcada a nuestra izquierda por el Río Flumen y a la derecha por el Barranco de la Soga, tomaremos el desvío que nos encontramos a la derecha para continuar bajando a cruzar éste último e iniciar un flanqueo por la senda rodeada de coscojas que poco a poco irán despareciendo para dar paso a zona de campos.



Atravesamos un campo cultivado siguiendo el surco que han dejado las bicicletas para dejar a nuestra derecha una Casa e incorporarnos a una pista que cruza el Barranco del Mont y continúa en franca dirección Sur alejándonos del paraje del Salto Roldán y concediéndonos una perspectiva a la que estamos más habituados.

Estamos cansados y nos damos cuenta de que aún nos queda una gran distancia que cubrir.  Buscamos atajar una curva campo a través por un secarral.  Nos reincorporamos a la pista por poco tiempo y volvemos a atajar a nuestra derecha descendiendo hasta reenganchar la pista hacia nuestra izquierda.  Dejamos una granja a nuestra derecha y descendemos, siempre por la pista, hasta el Río Flumen y la cabecera del Pantano de Montearagón donde cruzamos por un puente de hormigón y continuamos a la derecha (Norte) por la pista pero por poco rato pues enseguida giramos a la derecha y nos adentramos en el Barranco de San Martín que cruzamos y dejamos a nuestra izquierda para iniciar un penoso remonte por zona terrosa y seca hasta alcanzar otra pista que, atravesando campos de frutales, nos lleva a las cercanías de San Julián de Banzo.

Nos encontramos con una granja a nuestra izquierda y, entre las construcciones, un cruce de caminos en el que hay que elegir la primera pista totalmente a nuestra izquierda cambiando nuestra dirección claramente al Norte.  Ya sólo nos queda seguir la pista hasta el parking donde esta mañana hemos dejado la furgoneta donde llegamos justo a tiempo de que termine de atardecer.

Caminamos por pista rodeados de secarral

Último vistazo al Salto de Roldán antes de que termine de oscurecer

Excursión muy bonita en su primera mitad nada recomendable para personas con vértigo (éstas pueden hacer como yo y obviar una o ambas cimas).  Segunda mitad decepcionante y larga que desmerece la belleza del paraje que rodea.



AQUÍ el track

Fecha real: 22/01/2017

Desnivel: 1.120m

Distancia: 20km


Tiempo invertido: 8h

jueves, 16 de junio de 2016

Valle de L’Espetal y Cuellos de Lenito

Tras un café-negociación en Puente la Reina, descartamos la subida al Achar de Alano desde Zuriza porque somos unos cobardes y cuatro nubes nos echan pa’tras, así que siguiendo el consejo y en compañía de mi sin par viejo amigo Juan, nos dirigimos a Siresa que dejaremos atrás para unos kilómetros más adelante desviarnos a la izquierda por una carretera que pronto se convierte en pista, la recorremos y poco después de una Borda (según IGN “Borda de Apizuela”) aparcamos en un pequeño arrimadero.

Un rebaño de cabras posa bajo en magnífico fondo de la Peña Forca
Entre los Valles de Hecho y Ansó, al Sur de la Sierra de Alano, se encuentra el desconocido Valle de L’Espetal flanqueado al Oeste por la Sierra del Vedao y al Este por la Sierra de los Cuellos de Lenito. Aquí estamos y comenzamos a caminar dirección norte por la pista hasta encontrar, aproximadamente a un kilómetro y medio, el desvío hacia el Cuello Bajo de Lenito al que accederemos tras seguir la Senda de Camille por un precioso bosque bajo el que nos jamamos todo el desnivel que haremos hoy, con paciencia, recordando viejos tiempos y planeando nuevas actividades.
Una vez en el collado nos recibe un viento agradable que nos seca el sudor e invita a descansar un rato y almorzar mientras contemplamos las vistas del Valle de Hecho y su cabecera.



Aquí se nos plantean dos opciones, al norte la Peña Forca que requerirá otro tanto desnivel a “caraperro” por pedriza caliza o deslizarnos por la suave cresta de los Cuellos de Lenito paseando plácidamente por las sendas de ganado y pastores... Gana por goleada la segunda opción, que ninguno hemos transitado estos montes y bien merecen un reconocimiento.
La cosa es tan fácil como dirigirnos al Sur siguiendo la marcada senda que salva las boscosas cumbres por nuestra derecha. Caminamos en suave descenso disfrutando del paisaje y cuidando nuestros pasos para no abandonar la senda que en los praderíos de estos suaves collados se desdibuja pero siempre reaparece donde la hemos dejado antes de desviarnos a contemplar las vistas hacia los grandes de Oza.




Hemos dejado a nuestra izquierda el Puntal de Lenito Bajo, Puntal de Furno, Punta Venquero, Puntal de Burro, La Tellera, la escarpada Punta Felcar y Lo Prandil cuando decidimos parar a comer que ya es hora y llevamos un par de horas desde el Collado de Lenito Bajo.

Para bajar, retrocedemos un poco sobre nuestros pasos para seguir un desvío que sale a nuestra derecha desde Lo Prandil. Error. Nos metemos en un laberinto de trazas de senda que nos obliga a tirar de GPS y mapa, así como a mí me gusta: bien de pinchos y bien de culazos (Juan tiene la cerveza gratis hoy) hasta que la cosa mejora y llegamos a un barranco con un bebedero donde nos refrescamos y observamos la trocha que deberíamos haber cogido para bajar algo más cómodos, sólo con haber continuado un poco hacia el sur antes de empezar la bajada. Bueno, ya estamos abajo, ahora cruzamos el puente sobre el Barranco Espetal y transitamos unos dos kilómetros por la pista hasta el coche para cerrar el círculo.



Agradable excursión por una zona muy poco transitada. La bajada es complicada y muy incómoda así que no recomiendo si no se tiene costumbre de andar fuera de senda.



AQUI el track (tomar con reservas la bajada)

Fecha real: 12/06/2016

Desnivel: 700 m.

Distancia: 13 km.

Tiempo invertido: 6h 30 min