El año pasado para estas fechas (mes arriba, mes abajo) probamos con Bonito del Norte esta senda recuperada hace poco por un amiguete nuestro. Aquel día hacía un viento gélido y una pereza humana alimentada por los olores del restaurante de Arguis que nos hicieron desistir ya en lo alto de la ruta para bajarnos a degustar el menú de la casa. Esta vez me propuse hacer la ruta “completa” como me habían recomendado.
Así que, puesto que el estado meteorológico del día y el mega-bocata de tortilla en la mochila eran propicios, emprendimos ruta esta servidora y una de las incontables Jóvenes Castoras hacia Arguis para atravesar el pueblo y continuar por la carretera vieja de Monrepós hasta un “apalanque” justito para dos o tres coches a la derecha de la carretera un poquito más adelante del lugar donde se encuentra el principio de la senda (mano izda. de la carretera) hacia Bonés. Nos calzamos las botas y emprendemos marcha por la senda que enseguida se bifurca a la izquierda, casi nos pasamos, pero hay un cartel visible que indica “Raya d’as Tiñas”. Sólo hay que seguir la senda bien pisada y señalizada por hitos que nos irá llevando por el límite del cortado dirección oeste.
Cuando ya nos encontramos en el punto más alto del cortado, localizamos las ruinas de la paridera D’a Foya hacia las que hay que dirigirse. Una vez allí, hacemos parada y avituallamiento para recuperar fuerzas. Desde aquí hay que estar atentas pues la senda se puede perder pero pronto llegamos a la conclusión de que “si no hay hito, noesporai”, así que atendiendo esta máxima, de hito en hito, coronamos un alto muy próximo a un par de cotas (1.604m., 1.600m.) desde donde divisamos una espléndida panorámica del pirineo. Con un día tan claro y después de tantas nevadas, lluvias y vientos casi parece que podemos tocar el piri con las manos desde aquí.
Ahora cambiamos de vertiente encontrándonos en un bosque de esos típicos de las caras norte de Guara, aquí cuidadín otra vez buscando los hitos que a ratos se nos pierden por la nieve acumulada, menos mal que hay alguna huella antigua que más o menos nos orienta para ir bajando bien encaminadas dirección nor-este por lo que parece una antigua pista forestal hasta toparnos con la pista de Bonés. Enseguida divisamos, a nuestra izquierda la Ermita de la Magdalena.
Ahora sólo queda seguir la pista, dirección este, para encontrar la senda por donde habitualmente se accede a esta zona. Veo una senda que sale a nuestra derecha y en un momento de poca lucidez me pongo “burra encenegada” y empiezo a tirar por ahí mientras pienso “esto no me suena” y la Jóven Castora se me mosquea “Pirene, ¿es por aquí seguro?”. La duda se instala en mí y decido dar media vuelta para volver a la pista. Hay que continuar hasta toparnos con un cartel indicativo (esto ya sí me suena muchísimo más) así que sólo queda seguir la indicación del cartel hacia “Arguis”. Desde aquí sólo hay que seguir el camino que primero asciende muy cómodamente para cambiar otra vez a cara sur para bajar por toda la solana hasta el mismísimo lugar donde hemos dejado el coche.
Fecha real de la excursión: 02/03/2013
Cartografía: Editorial Pirineos nº8 “El Reino de los Mallos
Fotrografías: Mi cámara ya no tan nueva























