martes, 16 de septiembre de 2014

Pic des Moinés o Pico de los Monjes (2.349m.). Semi-circular pasando por el Lago Bersau

Hace tiempo que Italiano me pide que le lleve a un pico de montaña en el Pirineo y yo que soy muy servicial, encantada de la vida aprovecho este sábado que dan buen tiempo estupendo y que el estivo ha pasado ya con sus hordas de turistas sobrepoblando cumbres y caminos.  Elegimos el Pico de los Monjes en el límite de la frontera con Francia en las inmediaciones de Astún.  No es la primera vez que me acerco por estos lares así que sé dónde y con quién me meto.  Bien.


Salimos del parking de la estación invernal de Astún por las escaleras dirección al remonte tras el cual sale una pista que seguiremos hasta un depósito de recolección de agua potable.  Aquí empieza la senda que a nuestra derecha irá progresando con el barranco de Escalar a nuestra izquierda.  Tras algo menos de una hora caminando llegamos al Ibón de Escalar, lugar ideal para una primera parada de avituallamiento.


Rodeamos el ibón y seguimos la senda muy evidente hasta el Puerto de Jaca o Coll des Moinés donde ya comienzan las vistas tan ansiadas por Italiano que se me queda con cara de … ¡flipao! Exactamente como yo esperaba.  Aquí giramos a nuestra izquierda siguiendo una senda muy evidente que va evitando el filo de la cresta hasta encontrarnos con un primer resalte que superaremos por una pequeña canal que nos obliga a ir colocando las manos como apoyo.  Sin mayor dificultad.


Poco a poco, un trocito andando, otro apoyando manos, vamos superando pequeños resaltes que nos aúpan a la cima tras otra hora más o menos desde el Ibón.



Hay dos señores franceses a los que pregunto en un imperfectísimo francés si han venido desde el Lac de Bersau y uno de ellos me contesta en un perfecto español que sí y que está muy bien para bajar por allí.  Aprovechamos su amabilidad para hacernos la foto de cima y ahí nos quedamos un ratito contemplando las vistas y avituallando otra vez.



Nos encontramos estupendamente y vamos fenomenal de tiempo así que decidimos acometer la bajada en busca del Lac Bersau para lo cual buscamos el paso dejando a nuestras espaldas el camino de subida.  No hay destrepes, vamos bajando por una sendita poco marcada que deja las paredes norte del pico justo a nuestros pies hasta que el terreno se hace más amable y se convierte en prado salpicado de hitos que nos dirigen a un collado al que accederemos superando una corta pedrera y desde donde contemplaremos la otra cara del Pico de los Monjes por donde hemos bajado.



Otra vez prado y siguiendo los hitos iremos buscando a nuestra derecha el collado del lago que ya nos espera abajo a nuestra izquierda.  Nos salimos del itinerario que marcan los hitos y campo a través llegamos a la orilla donde hacemos parada y fonda de las buenas, con remojo pernil y todo.


Una vez satisfechos, continuamos el regreso en busca de la senda que viene del Lac Paradis que dejaremos a nuestra izquierda en busca del Coll des Moinés.  Ya sólo queda bajar al Ibón de Escalar y de allí al coche con la satisfacción de un “trabajo bien hecho”.



A mi parecer, una excursión ideal para iniciarse en el montañismo pues presenta todo lo que cabe esperar de un pico de montaña: lagos, trepadas, panorama… pero sin grandes dificultades ni largos desniveles o eternas distancias.

Lamentablemente, el GPS se me quedó sin batería justo en el Lago Bersau, con lo que falta un buen tramo de excursión asi que no cuelgo el track.




Fecha real: 13/09/2014

Cartografía: Editorial Pirineos nº2.  Valle del Aragón

Desnivel: aproximadamente 900m. acumulados

Distancia: Unos 10km.

Tiempo invertido: tranquilamente y contando con una hora de parada para comer, 6h.











miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ibón de Labaza



Después de toda la semana buscando una excursión majeta, corta y que pase por algún ibón, le propongo a Tato y Novia subir a la Peña Xuans para lo cual hay que pasar por los ibones de Labaza.

Salimos desde el parking del Balneario de Panticosa por las archi-pisadas escaleras de las fuentes por donde pasa la GR11 que seguiremos un rato hasta desviarnos en la señal que indica a un lado Bachimaña y al otro Brazatos.  Continuamos siguiendo marcas de GR en su serpenteo por bosque de pinos hasta que en un claro con curva a la derecha nos encontramos una gran roca con pintura roja donde mirando muy bien se puede ver las indicaciones de Labaza a la izquierda y Brazatos a la derecha.  


Abandonamos aquí la GR.  Hemos caminado muy despacio hasta ahora y ya hemos hecho una larga parada para almorzar.  Me miro el reloj e intuyo lo que nos queda así que para mis adentros renuncio ya a la Peña Xuans pues ni Novia ni yo misma tenemos los ánimos muy templados. 

El camino es cómodo a pesar de lo empinado de la ladera en que nos encontramos, desde aquí el paisaje se va abriendo y ya contemplamos el macizo del Garmo Negro, Algas y Argualas en su tradicional estampa.  Debajo nuestro localizamos el coqueto Ibón de Bozuelo.



Seguimos andando muy despacio por el zigzag que sortea una barranquera hasta que el terreno se “verticaliza”  considerablemente y comenzamos una penosa marcha por un caos de granito de esos típicos de esta zona.  Hay hitos, pero son tantos que cuesta fijar el rumbo.  Voy mirando el track que me había bajado y pronto me doy cuenta de que nos hemos desviado y estamos siguiendo el camino de vuelta que tendríamos que haber seguido si hubiéramos subido a la Xuans.  Bueno, ya estamos aquí y no puede quedar mucho.  Decidimos hacer caso omiso a los hitos y seguir por una pequeña canal herbosa más cómoda.



Nos cuesta lo nuestro pero alcanzamos un alto (Cerro Gascón) desde el que ya conseguimos ubicarnos: justo enfrente la ansiada Peña Xuans que ahí se queda por hoy, a nuestra izquierda los “grandes de panticosa”, a nuestra derecha los Picos de Labaza y a nuestros pies el Ibón de Labaza.





Nuestros sudores nos cuesta descender por otro caos de granito plagado de zaborros inestables mata rodillas y rompe tibias pero lo conseguimos y llegamos a la orilla del ibón donde definitivamente paramos a comer y a descansar un buen rato.

Emprendemos el regreso esta vez por el itinerario marcado, siguiendo los hitos haciendo malabarismos por las rocas, muchas de ellas sueltas hasta enlazar con el camino zigzagueante de bajada al balneario donde arribamos con muchas ganas de atacar unas cañas y/o cola colas, cosa que haremos de paso por Biescas y la Fiesta del Pulpo de la Terraza de Arratiecho.


No cuelgo el track, que me da vergüenza.

Fecha real: 06/09/2014
Desnivel acumulado: 870m.
Distancia recorrida: 9km.
Tiempo invertido: casi 7 horas. ( Si se va a paso normal y no se para tanto como nosotros, seguro que sale mucho menos.  Calculo que con cinco horetas se hace bien.)



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Castillo de Acher (2.384m.)


Como soy poco amiga de cargar con piolets y otros elementos de tortura montañera, decidí volver a el Castillo de Acher bien entrado el verano tras el intento frustrado del año pasado.


Dejamos el coche nada más cruzar el puente de Oza.  En las inmediaciones del Campamento Ramiro el Monje, justo donde termina el puente, hay un panel informativo tras el cual sale la senda que pasa cerca de un montaje de tirolinas.  Seguimos la senda que poco a poco se va empinando para cruzar la pista que seguimos el año pasado ¡hay que ver cómo cambia todo dependiendo de la época del año!: el bosque no está ni la mitad de húmedo que la última vez.  Sólo hay que armarse de valor, paciencia y pulmón para ir superando las rampas que nos llevan al corto llaneo que nos hará cruzar el barranco Espata para en breve salir del bosque y parar a hidratarnos contemplando las vistas y lo que nos queda de camino.





Si ya sudábamos en el bosque, ahora chorreamos como fuentes bajo el sol de agosto.  Vamos remontando inclinadísimas laderas dejando el refugio de Acher a nuestra derecha para irnos adentrando en una zona de canchal y pedrera siguiendo los hitos colocados estratégicamente para llevarnos al punto débil de la pared que rodea y da forma y nombre al pico.  Esto se pone tan empinado que nos terminamos juntando con una moza que iba delante y otra pareja que iba detrás, todos resoplando y maldiciendo el calor veraniego en estos parajes calizos.  Cuatro empentones y juramentos más para salir por fin al archifamoso sinclinal o valle colgado del Castillo de Acher.




Sopla un viento bastante fresquito y se nos pasan todos los males al contemplar lo poco que nos queda hasta la cima que atacaremos tras un descansito de hidratación.  La verdad es que con este día tan claro y la ubicación del pico, las vistas son tremendas y como se está de vicio, aquí nos quedamos un rato comiendo y hasta echando una mini-siesta que nos lo hemos ganado.





Fecha real: 24/08/2014
Desnivel: 1319m.
Distancia: 13kms.
Tiempo invertido: siete horitas


miércoles, 27 de agosto de 2014

Pic de Tristaina (2.878m.)




Aunque parezca que habíamos gastado todas las vacaciones posibles, aún me quedaba una semana a mí y un mes enterito a Bonito del Norte ¡traidor!.  Total, que tras el acto de presencia correspondiente durante las fiestas patronales de esta nuestra Gueskonsin querida del alma, cargamos la furgoneta y así a lo loco nos plantamos en Andorra a ver qué se cuece por el diminuto país pirenáico este (a parte de pijos y balnearios).

Nuestra primera elección es el Pic de Tristaina considerando los apenas 700m. de desnivel que habremos de cubrir y las características del itinerario en sentido circular por las inmediaciones de varios lagos.  Una opción ideal para sudar los mojitos, las cañas y los cubatas.



Empezamos la excursión en el último párking de la estación de eski de Ordino-Arcalis, justo por detrás del bar y el primer remonte, sale una GR que hemos de seguir para rápidamente alcanzar un pequeño alto desde donde ya conemplamos el Estany del Mig hacia el cual bajamos siguiendo la senda y desviándonos a nuestra derecha pasando entre los Estanys del Mig y Primer.




Pronto retomamos la ascensión dejando el Estany del Mig a nuestra izquierda y siguiendo la senda con marcas de GR en dirección al Port de L’Albeille.  Conforme vamos ascendiendo, vemos pronto el Estany de Més Amunt que se queda más abajo a nuestra izquierda mientras alcanzamos un alto donde una señal nos indica el desvío a nuestra izquierda hacia el Circo de Tristaína.  Abandonamos aquí la GR y seguimos unas marcas amarillas muy bien dispuestas.



Cuatro pasos más y nos encontramos un cartel que nos indica la dirección a seguir y nos advierte “camí molt difícil”… ¿será verdad?.  Para comprobarlo, continuamos y volvemos a pasar por otro cartel que reza lo mismo pero esta vez hace honor depositándonos en una ladera ultra-empinada por la que vamos ganando mucho a mucho desnivel como para una boda.




Vamos progresando y sudando como tocinetes todas las toxinas (incluso las buenas) cuando llegamos al paso “clave” que según la reseña debe ser de IIº grado, nada, hay que poner las manos un poco y es bastante corto y nada aéreo.



Superado esto, un último empentón y nos plantamos en la arista, con su antecima desde la que ya contemplamos el Étang Fourcat (ibón del forcau pero en gabacho).  Nos encaminamos al norte por nuestra derecha y en un soplido (de verdad, hace una ventolera fría que tira patrás) nos encaramamos a la cumbre del Pic de Tristaina. ¡Ole tú! Mira que se hace de rogar el jodío y parecía tontico.




Hemos visto en el mapa que hay itinerario de bajada por la arista rodeando los ibones así que nos ponemos a ello desandando un trocito y en la antecima continuamos rectos en búsqueda de un sinfín de chimeneas con sus correspondientes destrepes que nos dejan claro que los pasos de IIº de los que habíamos leído son estos y no lo de antes.  Definitivamente nos negamos a continuar por la cresta que vaya usted a saber lo que hay por ahí, elegimos continuar siguiendo trazas de camino, que sudores tú, hasta que por fin el terreno mejora.


Nos encontramos en una especie de terraza sobre el Estany de Més Amunt que por nuestra izquierda nos llevaría al camino de ida y por nuestra derecha, si todo va bien y la intuición no falla, rodearía los ibones y nos depositaría en el primer colladito de esta mañana.  Dicho y hecho comenzamos a andar primero por ladera herbosa incómoda y con mucha inclinación (mal rollo con hielo) y después por una pedrera ya más cómoda que presenta algún hito y más tarde otra vez los puntitos amarillos de antes.





Tal como se hace más cómodo, el camino desciende y desciende para ¡si señor! Rodear los ibones y devolvernos sanos, salvos y mansos a la furgoneta-hotel donde le damos caña a la nevera portátil hasta casi agotar exitencias.


Aunque algo difícil, muy recomendable y bonita excursión que nos descubre un rincón encantador de la encantadora Andorra.

Fecha real: 14/08/2014
Desnivel: 722m.
Distancia: 7km. (claro, lo siguiente ya hubiera sido escalar)
Tiempo invertido: Cinco horetas

viernes, 22 de agosto de 2014

Trekking de Langtang. Día VII y final: Thulo Syabru-Dumche


Nos levantamos muy temprano y sin desayunar ni quitarnos las legañas, nos vamos corriendo a fotografiar el Ganesh Hymal.  Un siete mil que se dejar ver bien desde aquí.


Ahora sí, es momento de desayunar y acicalarnos para afrontar nuestro último día de trekking.  Con mucho pesar y muy pocas ganas de abandonar estos montes, empezamos a andar en suave ascenso por un agradable bosque hasta alcanzar un alto desde donde contemplaremos por última vez el valle y el pueblo de Thulo Syabru.


Continuamos ahora llaneando por una encantadora y comodísima senda salpicada de fuentes y ruedas de oración.  En un pequeño claro conseguimos ¡por fin! ver el Langtang Lirung aunque sea de lejos.  Ahora al menos podemos darle forma en nuestra memoria.



Asados de calor, afrontamos el prolongado descenso que a través del bosque nos llevará hasta una pequeña granja donde paramos a refrescarnos.  Hay dos preciosas niñas que nos ofrecen agua de una jarra tan mugrienta que nisiquiera Mahesh (nuestro porteador) se atreve a probar.



Continuamos bajando y ya divisamos la carretera, una última rampa en bajada nos deposita en ella.  El calor es sofocante y más caminando por el asfalto.  Por lo visto este es el camino más corto a Dumche pero la verdad, hubiéramos preferido el camino largo y directo para ahorrarnos esta terrible hora de carretera que nos hace llegar molidos por fin al hotel que nos dará cobijo esta noche. 




Tras dar cuenta del mejor Dhal Bat de estos días, con su pollo al curry y todo, pasamos la tarde dando pequeños paseos por la localidad, tomando unas cervecillas con Imán y Mahesh y comiendo frutillas del bosque con nombre impronunciable e inescribible que nos venden unas jóvenes locales.




Así acaban siete días de trekking por la cordillera más alta y extensa del mundo.  No hemos hecho cálculos de desniveles ni kilómetros recorridos, pero sí de sonrisas, espiritualidad, paz y buen rollo, en total: infinitas toneladas.  Una parte de nuestros corazones se queda en el Valle de Lantang.


Mañana tomaremos el “Bus turístico” de vuelta a Kathmandú desde donde saldremos más tarde dirección a Pokhara para pasar unos días en esa encantadora ciudad costera del Lago Phewa.