viernes, 11 de septiembre de 2015

Pico El Verde de Panticosa (2.295m.) circular por los Ibones de Sabocos y Asnos



Intentamos madrugar pero es imposible.  Este verano tan caluroso nos pasa factura y dormimos tarde y mal.  En cualquier caso, la idea era ir a Panticosa y hacia allí nos dirigimos para aparcar en las inmediaciones de las pistas de esquí.  Una vez calzados y apañados nos montamos en una cabina de esas donde suben los “ejquiadores” en invierno y los ciclistas en verano, pero nosotros que hoy estamos vagos, hasta rascamos el bolsillo para pagar los quince eureles por cabeza que nos cobran.  Es el precio de la vagancia.

El huevo nos deja en la zona de “Petrosos”.  Desde aquí, remontamos la ladera que nos queda justo en frente para evitar un par de curvas de la pista que pronto enlazaremos y seguiremos hasta desviarnos a nuestra izquierda por las instalaciones de los remontes de “Sabocos” a cuyo ibón homónimo nos dirigimos.  Al atravesar los edificios e instalaciones dejamos de caminar por pista para posar nuestros pasos en una senda que nos alcanzará hasta el Ibón y Refugio de Sabocos, zona también denominada “Rincón del Verde”, a las pruebas me remito…

Continuamos dejando el ibón a nuestra derecha para girar a la izquierda en busca del Collado del Verde que alcanzaremos dejando el Ibón a nuestra espalda mientras remontamos una suave ladera.  Desde aquí otra vez a nuestra izquierda completamente encarados al pico que alcanzaremos remontando su hombro herboso y evitando lo más rocoso y empinado por la derecha haciendo caso al sentido común y alguna traza pisada.  En la cima disfrutamos de unas magníficas vistas de todo el entorno exterior de Panticosa e incluso saludamos algún gigante como el Vignemale que aprovecha la claridad del día de hoy para saludarnos un rato.  Cuatro fotos y empezamos a bajar por donde hemos subido.


De bajada tenemos la sensación de haber hecho poco y una vez en el collado vemos una senda que se dirige a las paredes del Pico Sabocos y aunque no vemos itinerario en el mapa, se nos ocurre que tiene que haber paso para llegar al Ibón del Asnos de manera que cerraríamos una circular maja.  


Nos sentamos un rato a comer y continuamos por la senda que pronto se desdibuja al transitar por pequeñas praderas.  Se trata de ir buscando las terrazas que, entre las paredes a la izquierda y el Ibón a la derecha nos sitúen otra vez en la senda que ahora adopta la entidad de faja que serpentea por las barranqueras que se desploman en busca de la cubeta del ibón confiriendo un tanto de ambiente sin resultar peligroso.  



Llegamos a una pedrera que cruzaremos para afrontar un pequeño paso de trepada fácil que nos dejará en el último trozo de faja ascendente antes de enganchar la pista del Ibón de Asnos al que llegaremos tras fotografiar alguna marmota despistada.  Desde aquí, por la pista, cerraremos el círculo al pasar por el desvío de esta mañana.  Ya solo nos queda llegar a Petrosos y subirnos otra vez a la cabina que nos dejará casi en la puerta del coche.



Muy recomendable, tranquila y sencilla excursión.  Un plan B perfecto para días tontos.


AQUI el track

Fecha real: 02/08/2015

Desnivel: 616m.

Distancia: 9km.

Tiempo invertido: casi 5h.







miércoles, 5 de agosto de 2015

Vértice de Anayet (2.555m)


Fin de semana tonto de esos en que Bonito está trabajando y el resto del mundo ocupado en otros menesteres o barranqueando.  Tras sopesar si remojarme o no, me decido por subir algún pico que es lo que realmente me apetece.  Como voy sola, busco algo fácil y concurrido… El Vértice de Anayet es muy buena opción pues habrá gente seguro y no tiene ni la mitad de dificultad que su hermano mayor.  Venga, me voy.


Aparco en el Corral de las Mulas situado entre los puntos kilométricos 23 y 24 de la A136 dirección Francia, a la izquierda, bien señalado por las pistas de esquí de Formigal.  Empiezo a andar por la carretera de acceso al Párking Anayet.  Al terminar el asfalto, continúo por la senda que se adentra en el Barranco de Culivillas.  Tengo suerte y no hace excesivo calor pues aquí cuando aprieta se llega a pasar realmente mal.  Casi sin enterarme, empiezo a divisar el magnífico Anayet que hoy obviaré por el par de pasos fáciles pero comprometidos donde prefiero meterme solamente acompañada.  A su izquierda me saluda mi objetivo, más sencillo y modesto.


Una vez en la plana de Anayet, dejo el ibón grande a mi derecha y sigo la senda hacia el cuello de Anayet al que me aúpo por una empinadísima ladera mixta terrosa y rocosa para enseguida girar a mi izquierda y poner rumbo decidido a la cumbre por la sencilla arista que, no se bien por qué, abandono por la derecha adentrándome en una triste pedrera justo debajo de la cima que alcanzo saludando a un par de familias que ya están disfrutando de las maravillosas vistas.




Me dejo fotografiar, fotografío yo a unos y otros, un trago de agua y para abajo, que quiero volver antes que empiecen a bajar los resacosos de Pirineos Sur.  Desando mis pasos y hago la ineludible parada en la plana para fotografiar una vez más uno de los rincones más bellos de este nuestro Pirineo del alma que hoy me tiene embelesada a tope.  Aprovecho para comer algo y ya hasta abajo sin parar.  A la furgo y a casa en un santiamén.  Aún echaré una siesta.







Aunque no hace falta, que hay un montón, el track AQUI

Fecha real: 19/07/2015

Desnivel: 987 metros

Distancia: 14 kilómetros

Tiempo invertido: 5 horas y media

viernes, 31 de julio de 2015

Valle del Madriu y Estany Blau



El Valle glaciar del Madriu (madre del agua) se caracteriza por su longitud y por una riqueza paisajística que le comportó el nombramiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005.  Con estos alicientes ¿cómo no íbamos nosotros a posar nuestro último objetivo Andorrano en tan singular lugar?... allá que vamos.



Dejamos la furgo en un pequeño arrime a la altura del kilómetro 7 de la carretera CS101.  No hay apenas sitio para aparcar, así que recomiendo madrugar mucho para ser los primeros como hicimos nosotros.  Hay un mapa al principio del camino y las marcas roji-blancas de la GR7 nos indican que vamos por el buen camino, transitando un empedrado muy empinado que nos transporta a través del bosque que a ratos se abre en pequeños prados o cobija bordas de ganadería.  Poco a poco, nos alejamos de la civilización acercándonos más al río que queda a nuestra derecha.  Nos encontramos unos cuantos desvíos, pero nuestro camino es el principal y hasta tiene nombre… el “Camino del Río”.  Así, desperezándonos y admirando el paisaje de ribera, llegamos a las Bordas de Rámio donde hacemos una primera corta parada de avituallamiento.


Continuamos camino y al rato encontramos el desvío donde la GR7 se convierte en GR11.  Imposible perderse, seguimos recto.  La pendiente se suaviza considerablemente y el camino se acerca al río cuyas aguas discurren sin grandes desniveles nutriendo un paisaje boscoso que bien podría ser escenario de cualquier película de princesas del medioevo.


Voy imaginando a Campanilla mientras cruzamos los barrancos de las Canales de la Bova y la Colilla.  Ciertamente el paisaje es precioso y no acierto a plasmarlo en la cámara, como suele pasarme.  Sin casi darnos cuenta, se abre un precioso claro.  Bucólico donde los halla,  este paraje cobija el Refugio de Fontverd donde pararemos a almorzar mientras contemplamos cómo un helicóptero se posa unos pocos minutos para recoger unas bolsas que entrega el guarda de la zona.


Continuamos por la comodísima senda que se adentra de nuevo en el bosque para atravesar un humedal que nos indica la cercanía de nuestro próximo y dramático cambio de dirección.

Encontramos la primera señal que nos habla del Estany Blau, nuestro objetivo final de hoy.  Abandonamos la GR11 girando a nuestra izquierda y siguiendo los bolos amarillos característicos de los itinerarios reseñados de este mini encantador país.  Sin embargo, hoy la cosa no resulta tan fácil como días pasados.  Se trata de un itinerario muy poco transitado así que, mal acostumbrados a las bondades de las sendas anchas y claras, tenemos que ponernos el modo “montañeros experimentados” encendido e ir buscando los mejores pasos que siempre estarán indicados o con pintura o con hitos.  Alcanzamos un primer falso collado que nos deposita en un llano que atravesaremos buscando la senda prácticamente inexistente hacia un resalte de rocas donde difícilmente vamos avistando alguna marca de pintura que nos ayudarán a encontrar un fácil paso de placa inclinada ayudado por una cadena tras la cual ingresamos en una corta canal que se abrirá al collado donde divisamos un cartel desde el que por fin encontraremos el remoto Estany Blau.


Habíamos leído que las aguas de este lago son las más turquesas de todo el Pirineo pero, la verdad, no nos lo parece aunque quizá el fuerte viento que mueve el agua le cambia el color.  No lo sabemos.  La cuestión es que aprovechamos el paraje y lo reventados que nos ha dejado esta última etapa de la jornada para comer y descansar un buen rato antes de retomar el mismo camino y desandar nuestros pasos de regreso al coche.


Larga y bella excursión con dos diferencias muy claras: fácil hasta el desvío y muy difícil el acceso al Lago.  Hay varios itinerarios más para descubrir el Valle del Madriu que a lo mejor resulten más sencillos pero largos siempre.

Así ponemos fin a nuestro periplo por las montañas de Andorra, que no por el país, pero lo demás ya es otro cuento.  Volveremos, eso sí.


AQUÍ el track


Fecha real: 08/07/2015


Desnivel acumulado: 1.300 metros


Distancia recorrida: 17 kilómetros


Tiempo invertido: 10 horas

martes, 21 de julio de 2015

Lagos de Juclar (Valle de Incles, Andorra)

Si bien ayer nos subimos el pico más alto, para hoy elegimos acercarnos al lago más grande de Andorra.  Como ayer ya nos dimos buena paliza, elegimos este agradable paseo para estirar las piernas y visitar uno de esos rincones que recomiendan las guías.


En la carretera principal que une Andorra con Francia y España por el norte, pasada la localidad de El Tarter, a mano izquierda y muy bien señalizada, sale la pista asfaltada que recorre el Valle de Inclés.  Ahora en verano, desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde, hay que aparcar el vehículo en la entrada para coger un pequeño autobús turístico que nos transportará hasta el fondo del valle admirando las bordas que lo salpican y el verdor de sus praderas.



Nos encontramos en una zona de Pic-nic y aparcamiento llamada “La Baladosa”, desde aquí cruzamos un puente y seguimos hacia la izquierda por la pista que, en suave ascenso pronto se convertirá en una senda que cruza el río a través de un pequeño y coqueto puente.  Sólo queda continuar por la senda sin pérdida posible siguiendo el cauce del Río Juclar hasta divisar la presa del Estany Primer de Juclar, de aquí a mano derecha subiremos hasta el Refugio de Juclar donde paramos a remojarnos los pies en una balsa cercana mientras nos comemos un arroz con pollo cocinado por Bonito para semejante ocasión.

Tras descansar un buen rato, dejamos el refugio atrás transitando por la senda siempre clara y marcada con bolos amarillos hasta las inmediaciones del Estany Segon hasta cuya orilla no llegaremos sino que fotografiaremos desde lo alto para girar sobre nuestros pasos y regresar tal como hemos venido para seguir descansando que mañana nos espera una larga jornada de montaña.






Ruta muy sencilla, corta y con el desnivel justo para poder pasar un día en familia o, como en nuestro caso, de descanso antes de otra paliza montañera.  No me llevé el gps pero tenéis tracks a porrillo en wikiloc y en la web de turismo de Andorra (aunque ya os digo que no hace ni falta).

Fecha real: 07/07/2015
Desnivel: unos 460m.
Distancia: 6 km.
Tiempo invertido: unas cuatro horitas con una larga parada

jueves, 16 de julio de 2015

Pico de Comapedrosa (2.942m)


El verano pasado nos dimos una vueltita corta por Andorra y se nos quedó en el tintero su pico más alto.  Este año caerá por fin la conquista del país pirenaico…


Hemos dormido al cobijo de la furgoneta en uno de los parkings de la estación de esquí de Arinsal así que para llegar al punto de partida sólo tenemos que levantarnos y conducir un par de kilómetros atravesando un mini-túnel hasta una urbanización anexa a la localidad de Arinsal.  Desde aquí hay que buscar las marcas roji-blancas de la GR11 y seguirlas por una pista muy empinada que pronto nos presenta un desvío para coger la senda más sombría a través del bosque mixto hasta volvernos a encontrar con la pista y la GR que ya no abandonaremos.  Poco a poco pero sin descanso nos acercamos al Collado de Comapedrosa.  A nuestra izquierda, tras una pronunciada cuesta, se encuentra el Refugio de Comapedrosa y junto a él el Estany de Truitas que visitamos el año pasado.  Nosotros continuaremos recto siguiendo la GR por el único llano que calma las aguas del Río Comapedrosa que queda a nuestra derecha y junto a él la “Pleta” y su cabaña homónimas.  Aprovechamos el paraje para almorzar y descansar un buen rato que ya llevamos medio camino hecho.



Hace un rato que hemos abandonado las bondades de la media montaña, sus bosques y sus pastos para pasar a los rigores de la alta montaña que recorremos gracias a la cómoda GR11 que  serpentea por las laderas empinadísimas que preceden a “La Portella de Baiau”, un pequeño collado con una pequeña balsa de desagüe del Estany Negre que veremos de lejos pues aquí dejamos por fin la GR y nos desviamos a nuestra derecha siguiendo las indicaciones del cartel que reza “Alt de Comapedrosa”.



Entramos en el típico terreno rocoso de las cumbres altas y superamos una fuerte cuesta para encaramarnos en la cresta que, dirección norte, nos encamina a la cima mientras contemplamos el Ibón de Truitas y el Refugio Comapedrosa a la derecha y el Estany Negre a nuestra izquierda.





La cima nos recibe coronada por un panel informativo enorme decorado por una guirnalda de oraciones budistas.  Típico ambiente “tresmilero” mirando todo por encima que para eso estamos en la cima más alta del país… ¿a que suena guay?.

Estamos rodeados de montañas desconocidas pero conseguimos identificar el Pico Tristaína que ascendimos el año pasado y a lo lejos, como si fuera una nube que flota, las Maladetas nos saludan provocativas como sabiendo que les tenemos el ojo puesto.




Aprovechamos la brisa fresca para descansar otro buen rato, comer e hidratarnos.  Se está tan a gusto que invertimos casi una hora allí plantados.  Pero hay que bajar.

Habíamos pensado hacer una circular descendiendo dirección norte hasta el collado del Forat dels Malhiverns por el Refugio Pla de l’Estany, pero una lugareña nos indica que la ruta es muy incómoda, larga y con mucha nieve para estas fechas.  La verdad es que sin conocer bien la zona, me echo para atrás rápidamente y decidimos seguir las recomendaciones de la muchacha que nos indica la bajada por el “Camino del Port de Baiau”.

Empezamos el descenso por la ladera nor-oeste siguiendo senda muy pisada que nos ayuda con una pedrera de esas incómodas y resbaladizas que tanto me gustan a mí (dicho con todo el “rintintin” que me sale del alma) pero más pronto que tarde, el terreno se suaviza y conforme alcanzamos el lago, retomamos también las marcas de GR que nos llevarán por la orilla dejando el agua a nuestra derecha y atravesando algún nevero muy pisado pero sin lugar al resbalón que podría suponer un buen chapuzón en agua helada.



Llegados al Portal Baiau, cerramos el círculo y nos encontramos sobre nuestros pasos que no abandonaremos hasta las inmediaciones de los llanos donde nos desviaremos por una senda a la derecha que ascenderá suavemente por un pequeño y bello bosque de rododendro hasta el refugio donde haremos parada y fonda para recuperarnos del terrible calor que cae a estas horas del día.  Desde aquí, continuaremos por la GR ya sin abandonarla hasta la furgoneta.


Muy recomendable ascensión al coloso andorrano que únicamente presenta la dificultad del fuerte desnivel acumulado y algún paso de pequeña y fácil trepada en la cresta final. 





Fecha real: 06/07/2015

AQUÍ el track

Desnivel acumulado: 1.480m.

Distancia recorrida: 15km.

Tiempo invertido: 9 horas con paradas.

lunes, 29 de junio de 2015

Lac d'Isabe




37ºC a la sombra y subiendo.  Con este panorama nos despedimos de Güeskonsin y ponemos marcha hacia el otro lado del Pirineo en busca del frescor y verdor franceses.  Hace un par de años que leí una entrada de David en su Blog sobre este bello lugar y se me antoja un destino ideal para estas condiciones.  Nos vamos Cuñado, Mediasobri y yo al Lac d’Isabe.

Cruzamos la frontera por El Portalet y continuamos por la carretera pasando Gabás.  Hay que buscar una pista a la izquierda justo antes de un puente sobre el Barranco Vitet.  Remontamos la pista válida para cualquier vehículo con un poco de tiento, hasta las señales de prohibido el paso y justo antes de un puente, a la sombra, aparcamos.

Ya en el coche me he acordado de que no he metido ni cámara de fotos ni gps en la mochila.  Menos mal que llevo mapa y que estamos en pleno siglo XXI y llevamos móviles súper atómicos con cámara de fotos y gps incluido.  ¡Ala pues! Ya no hay excusas, empezamos a andar.


Obviamos el puente y nos adentramos en el bosque por una pista dejando el barranco a nuestra derecha.  Nos acercamos a un gran tubo y nos desviamos a la izquierda para pronto encontrarnos con una bifurcación en un prado de hierbas altas, sólo hay hito a la derecha así que allí nos encaminamos.  La senda transcurre casi llana totalmente paralela al barranco que se escucha unos metros más abajo.  Conforme voy recordando la descripción de David, nos encontramos un alud que cruzamos para luego ir caminando en suave ascenso mientras disfrutamos del frescor y belleza de esta selva de Abeto y Hayas surcada por unas cuantas surgencias y barrancos que magnifican el aspecto de este lugar.



Llegamos a una pequeña presa donde nos cruzamos con la pista principal que muere aquí.  Cruzamos el barranco y comenzamos el grueso de la ascensión de hoy.  La senda sube decidida entre el bosque y apenas describe alguna zeta que nos deje relajar las piernas.  Conforme vamos dejando el barranco a nuestras espaldas, su sonido desparece.  Pero al rato empiezo a escuchar un murmullo de agua lejano y pienso en una cascada que pronto se nos aparecerá despeñándose 400 metros desde el ibón que aún se hará de rogar.


Con la vista de la cascada hacemos un descanso para comprobar que aún nos queda casi medio desnivel por completar.  Nos hidratamos bien y nos pertrechamos con los elementos necesarios para acometer una terrorífica solana empinada que nos exprime el sudor y los ánimos.  Vamos muy lentos pero los cuerpos no dan para más, especialmente el de Mediasobri pobrecica que mira que somos malos los adultos que la metemos por estos sitios.  Conforme vamos subiendo, las vistas a nuestras espaldas se abren y algún rato aún corre una suave brisa.  


Ya estamos cerca y la pendiente se suaviza mientras nos vamos introduciendo en un mini-collado que sirve de portal a este precioso ibón que parece sacado de una revista de la National Geographic…


Para la bajada desandamos nuestros pasos hasta la presa, pero aquí en lugar de buscar la senda, continuamos por la pista hasta el coche que, resguardado por una estupenda sombra, nos espera para regresarnos al horno de la Hoya de Huesca.

No duden, señoras y señores, en acercase a este idílico lugar.  Es una excursión algo exigente pero sencilla con una gran recompensa final. 





Fecha real: 28/06/2015

AQUÍ el track (sólo de bajada)

Desnivel total aproximado: unos 1.000 m.

Distancia recorrida: casi 12km.

Tiempo invertido: muy despacio, no llega a 7h.



jueves, 25 de junio de 2015

Ibón de Iserías


Primer domingo de verano, la meteo se augura tórrida y nosotros tenemos pocas fuerzas que ha sido una semana dura.  Buscamos algo suave y con “final feliz”.  Pues oye, un ibón es una opción siempre agradable y más cuando es uno que no se conoce.  Nos vamos a Iserías pues, a ver qué hay.

Dejamos el coche en la explanada de Col de Ladrones y empezamos a andar por el fondo del Valle de Izas dejando a nuestra izquierda el barranco homónimo y siguiendo las marcas de GR11 nos adentramos en “La Cantalera” que no es más que un roquedo que superaremos por senda muy clara hasta llegar al alto donde se abre el valle, verde rabioso en este primer día de verano 2015.  Sin más.  Ninguna dificultad más que caminar y caminar, hoy con un calor bastante agobiante pero una ligera brisa nos va salvando y la explosión vegetal este año nos mantiene sobradamente entretenidos…


Vamos muy lentos porque me ha dado un ataque “fotografiador” y no paro de cazar flores.  Aún así, casi sin querer, nos encontramos en las inmediaciones de la Cascada de las Negras cercana al refugio de Izas o de Iserías (dependiendo del mapa).  Nos acercamos a hacerle una foto y desde aquí divisamos el camino que hemos de recorrer.


Regresamos al camino y tras cruzar otra vez un pequeño barranco, buscamos una roca muy grande con marcas de GR  y PR.  A partir de este punto seguiremos continuamente las marcas blanco-amarillas por senda muy clara que remonta la ladera haciendo tantas zetas que casi nos mareamos.  Llega un punto en que nos aproximamos a un pequeño circo que parece imposible sortear, pero la senda realiza un decidido flanqueo bajo y entre las paredes rocosas para depositarnos en la Cabaña de la Vuelta de Iserías.



Transitamos por encima de aquellas paredes que nos parecían tan furas y ahora se rinden a nuestros pies.  La pendiente aumenta y con ella el calor.  Más zetas hasta auparnos a un verde collado que nos abre las vistas al Circo de Iserías pero el Ibón se hace de rogar un poco más y hasta que casi caemos en él, no lo vemos.  La verdad es que es un rincón espectacular.


Tras una larga parada durante la que remojamos pies, hacemos fotos, comemos, bebemos y descansamos, comenzamos el regreso por el mismo camino.  Ahora hacen acto de presencia las nubes de evolución, lo cual suaviza las temperaturas y mejora la luz que nos deja fotografiar el Campanal de Izas que esta mañana se “quemaba” con tanto sol…


Al llegar a la gran roca donde se separan GR y PR, en lugar de buscar la misma senda por donde hemos venido, nos mantenemos un poco más arriba a nuestra izquierda con el barranco a la derecha.  Resulta que, no sabemos por qué, la GR11 está dividida en dos que van paralelas.  Si utilizamos la más cercana al barranco, al venir, no veremos la señal ni las marcas blanco-amarillas de la PR para ir al Ibón.  He marcado un waypoint (sí, he marcado uno, yo solita) como “primer desvío” para que nadie se empane ni pierda tiempo como nosotros y vayáis derechos al destino (aunque os perderéis la cascada, si eso).



Contemplamos el “pre-circo” que hace unas horas hemos superado y constatamos que aquello de que “el monte engaña” es tan cierto como que los políticos son una banda de mangantes y nos parece increíble haber subido por ahí con lo empinado y complicado que parece.

Detrás de esas murallas, pasado el collado, está el Ibón de Iserías

Y así termina la excursión de hoy, señoras y señores.  Muy fácil y muy recomendable… ¡anímense ustedes!




Fecha real: 21 de junio de 2015


Desnivel: 937m.


Distancia recorrida: 14,5km.


Tiempo total invertido: casi siete horas