lunes, 23 de septiembre de 2013

Redolada al Bisaurin. Día I: de Gabardito a Lizara por el Collado de Secús

Bonito del Norte y yo teníamos intención de hacer La Senda de Camille este verano.  Lamentablemente entre unas cosas y otras no hemos podido, pero aprovechamos que tenemos el fin de semana libre ambos dos y además podemos coincidir con unos amiguetes para darle la vuelta al Bisaurin en día y medio.

Así pues, el sábado temprano, ya estamos aparcados en el parking que hay poco más arriba del refugio de Gabardito.  Empezamos a andar por la GR11 a través del bosque que ya empieza a mostrar signos otoñales hasta que nos encontramos un desvío señalizado.  Nosotros vamos a la izquierda, dirección “Agüerri/Secús/Taxeras”.




Aquí nos separamos de la GR11 y al poco se abre el bosque y nos encontramos, en una pradera, un desvío marcado por hitos: unos a la derecha, otros a la izquierda.  No sé bien por qué, todavía no entiendo qué conjunción de astros nos hizo elegir los de la izquierda… la cuestión es que por allí que tiramos cara arriba como si no hubiera un mañana hasta que llegamos a un refugio que ¡pardillos! nos pensamos es el de Secús.  Total que muy contentos de ver lo bien que hemos subido, paramos a almorzar que ya es hora.  Lo cierto es que me encuentro un poco dubitativa, pero por otra conjunción de astros, planetas y agujeros negros astrales leo mal el mapa y afirmo que vamos bien.



Desde aquí, los hitos siguen un poco hacia arriba y luego otra vez hay que elegir: izquierda o derecha.  Aquí sí me entra un poco el talento y pienso “a la izquierda Peña Agüerri que subí hace años, tiene que ser a la derecha”, además sé que en algún momento esto debería llanear cosa que enseguida ocurre.  Ahora nos encontramos caminando plácidamente por una bella faja que nos descubre unas magníficas vistas del Bisaurin, con un patio considerable pero muy cómoda de caminar nos va llevando entre paredes calizas hasta una semi-cueva donde nos encontramos un rebaño de ovejas que nos salen al encuentro. 




Entre ellas aparece una cabrita de color canela que se me enfrenta.  Asustada por si me da un cabezazo y me lanza al vacío me aparto de ella lo cual le da paso en busca de Bonito que es menos asustadizo y la encandila (como hizo conmigo, ladrón) de tal manera que el animalico más que una cabra parece un perro y decidimos bautizarle “Tobi” pues nos sigue a todas partes.


Continuamos por la faja que ya nos va orientando al norte y la Sierra de Secús y, mientras jugamos con Tobi, veo un sarrio un poco más abajo.  Me dispongo a fotografiarlo y en ese mismo momento caigo en la cuenta de que nos hemos metido una pedazo de embarcada de las buenas de verdad.  Más abajo aprecio la senda que discurre junto al Barranco de Agüerri que es por donde deberíamos haber pasado.


¡Ale! ¡ya la hemos liado! a ver cómo salimos de esta.  De momento, seguimos por la faja contemplando las caprichosas formas del Bisaurin por esta cara,  hasta que una pared caliza se abre con su patio a nuestros pies.  Desde aquí podemos ver el verdadero Refugio de Secús más abajo, así que hemos de buscar la manera de alcanzarlo.  Encontramos una ladera algo empinada que nos ayuda a bajar unos cuantos metros hasta que damos con una pequeña chimenea que destrepamos sin dificultad hasta el barranco.  Sólo nos queda acercarnos al refugio y de allí al paraje de Secús donde hambrientos y aliviados paramos a comer.




Desde aquí ya divisamos el collado de Secús al que nos tenemos que dirigir.  Estudiamos bien el mapa entre todos, hacemos votaciones y, por mayoría aplastante, nos dirigimos hacia él bordeando y dejando a nuestra derecha el barranco.


Estamos cansados del esfuerzo extra realizado, pero aún queda día y tenemos cama y cena reservadas.  Caminamos tranquilos pero las características del terreno nos hacen ganar altura con rapidez.  Vamos salvando resalte tras resalte, siguiendo los pocos hitos existentes que nos indican lo poco transitado del lugar a pesar de la belleza de las paredes norte del Bisaurin.



Nos encontramos con un nevero y no llevamos crampones, no nos queda otra que salvarlo por su derecha al estilo “María un pasito pa’lante un pasito pa’tras” por pedrera.  Desde aquí ya queda poco.  Un último empentón, tragazo de aquarius y gel mega-vitaminado mediante, nos plantamos en el collado de Secús ¡por fin!.  Aquí se nos abre la vista hacia los colosos de Panticosa allá adelante a la izquerda y más abajo se aprecia ya la Plana Mistresa, nuestro próximo objetivo.


Empezamos el descenso por una estrecha canal a nuestra izquierda que destrepamos hasta encontrar los hitos que nos indican el camino a seguir.  Poco a poco, perdemos altitud y atravesamos un nuevo nevero primero por su derecha hasta que los hitos se adentran en él.  Bueno, no hay mayor peligro ¡a esbalizar todos!.


Al terminar el nevero, el terreno se hace más amigable y alcanzamos la Plana Mistresa donde ya hay una tienda de campaña con sus habitantes dispuestos a pernoctar en este bonito lugar.  Sólo nos queda seguir la senda hacia la derecha en busca del Refugio de Forestales desde el cual en menos de una hora y pasando por el Refugio de Oldecua,  alcanzamos el ansiado Refugio de Lizara.


Cansados pero contentos nos adecuamos al lugar para degustar una magnífica cena compuesta por lentejas (con verduras) , pollo (con patatas y guisantes) y flan (con canela) regado todo con vino sin etiqueta que sabe lo menos a rioja reserva.  Tras cenar, una infusión para esta tontita y licores variados para el resto antes de echar los cuerpos a las camas que nos esperan.

Ha sido una jornada larga.  La embarcada nos ha hecho perder tiempo aunque hemos descubierto un itinerario que, sin estar marcado en los mapas y sin querer ha hecho nuestras delicias por su singularidad.  Consultando varios mapas me encuentro dos topónimos que darían alguna explicación a la Faja tan bien pisada y trazada: "Faxa do Caznarez" o "Faxa Baco".  Alguna de las dos será pero no he encontrado más referencias en internet, habrá que preguntar un día de estos por el lugar.

Fecha real: 21/09/2013
Cartografía: Editorial Pirineo nº 1.  Valles de Ansó, Hecho y Araragües
Desnivel contando la embarcada: unos 1.200m.
Tiempo invertido: sus 10 horas contando paradas varias (muchas).

lunes, 16 de septiembre de 2013

Lurien (2.826 m.) desde el Lac de Artouste

Llevamos todo el verano comentando con Tato la posibilidad de hacer algún pico que salga desde el Lac de Artouste para coger el famoso trencito turístico que sale desde el Lac de Fabregues.  Tras descartar el Palas o el Arriel porque se nos hacen un pelín técnicos para nuestra experiencia, finalmente, Tato me propone el “Le Lurien” y me manda una reseña de un blog que me cautiva y en seguida contesto que sí, el sábado vamos allá.



Así pues, salimos Tato, Novia (la de Tato, se entiende) y Servidora de ustedes desde Güeskonsin directos a la frontera de El Portalet para pocos kilómetros después desviarnos a la derecha siguiendo los carteles publicitarios del “Petit train de Artouste”.  Llegamos pocos minutos más tarde de lo esperado así que perdemos el tren de las 9 y tenemos que esperar al de las 10 que en poco menos de una hora contemplando el valle y contando marmotas,  nos deja cerca de la presa de Artouste.



Empezamos a andar más bien tarde para mi gusto pues son ya las 11 de la mañana.  Además, como somos un trío de empanaos de mucho cuidado y lo estamos flipando con la belleza del entorno, nos dejamos el desvío que tenemos que coger y empezamos a bordear el lago hasta que a Tato ¡menos mal! le entra el talento y me hace sacar el mapa para darnos cuenta que hace rato estamos andando contradirección.

Volvemos sobre nuestros pasos hasta un puente metálico que hay justo antes de la presa y avispamos la vista hasta que encontramos la senda que no está ni señalizada ni nada, pero para que se me entienda, si uno va despiertillo (no como nosotros) lo que hay que hacer es desde el puente ir buscando una sendita a la derecha que pasa junto a un mini-ibón de aguas cristalinas como los zapatos de cenicienta.



Ahora ya vamos bien encaminados, la senda, aunque estrecha,  está bien marcada y provista de hitos.  Primero vamos paralelos a las vías del tren pero pronto giramos a la izquierda para bajar un cacho que volvemos a remontar para ganar un pequeño colladito que nos lleva al circo que tenemos que atravesar para llegar al Col du Lurien, aquí los hitos nos pueden liar pues los hay a izquierda y derecha y, aunque a Tato le llaman los izquierdos a mí me dan mejor rollo los derechos que tienen pinta de ir flanqueando suavemente hasta el collado cosa cierta y agradecida, allí nos plantamos en un periquete y paramos a repostar que entre trencitos, embarcadas y demás llevamos buen rato en marcha.




Desde aquí ya contemplamos el Lac Lurien por donde pasaremos a la bajada.  Ahora el camino se junta con el que viene directo de Fabregues y empezamos a ver gente que baja, aunque la cima no se deja ver la puñetera.  Estamos animados porque sabemos que nos esperan unas vistas tremendas aunque a partir de ahora nos va a tocar sufrir un poquillo.



Empezamos por una pedrera muy pisada y siguiendo hitos.  Pronto distinguimos el primer resalte que tenemos que superar pero aquí la senda que está más marcada se dirige a la derecha de la pared y otra menos marcada hacia la izquierda, Novia y yo nos dirigimos a esta y Tato se nos va a la derecha.  Nosotras nos cruzamos con una pareja que baja y nos dice que vamos muy bien por aquí, nos guardamos los bastones y empezamos a trepar.  Al poco Tato nos avisa que se nos une, por donde él ha ido está más empinado y húmedo…. ¡¡¡¡aaaaiiiinsss hombres!!!! Más le hubiera valido hacernos caso desde el principio… si es queeee….



Otro cachito de pedrera con senda empinada pero cómoda de andar, nos deposita en una canal estrechita y sencilla de trepar tras la cual siempre por zona empinada y descompuesta pero que agarra bien, alcanzamos la arista cimera desde la que ya vamos contemplando las pedazo de vistas.  La arista no es especialmente afilada pero tiene su patio, así que china chana y con cuidadín llegamos a la cima del Lurien donde no puedo evitar empezar a saltar de alegría por la belleza del entorno.



Hacía tiempo que no tenía esta sensación… digamos… ¿alpina?, esa sensación de estar descubriendo algo nuevo, de poder, de plenitud, de satisfacción y de gozo que siente una al encontrarse en las alturas sin que nada tape a nada.  Se ve todo y si no fuera por las nubes, la miopía de unos y el astigmatismo de otras, veríamos más.



Bueno, ya está bien de hacer el tonto.  Lo cierto es que, entre la embarcada del principio y esperar a Tato en el primer resalte, nos ha costado más de lo pensado llegar hasta aquí y aún nos queda toda la bajada directa hasta Fabregues que van a ser 1.600 metracos a piñón.  Repostamos un poco y empezamos a bajar muy poco a poco y con muuucho cuidado, el terreno es descompuesto y aunque agarra mejor de lo que parece, no hay que descuidarse.



Llegamos por fin al Lac Lurien donde paramos a comernos los bocatas que entran como faisán a las finas hierbas oyes ¡que nos los hemos ganado de bien!.  No nos entretenemos mucho sabedores de que aún queda buen trozo y aunque sea por “senda buena” el desnivel y la distancia nos indican que esto va a ser un rompepiernas de esos de recordar para siempre.



Al poco de re-emprender la marcha nos encontramos un refugio metálico destartalado y a partir de aquí noto que Novia camina muy lenta, parece que le ha dado la tan temida pájara y no es para menos que la moza tampoco está acostumbrada a estos sobos.  Pos nada, despacico y acompañándola todo el rato.  Charrando y haciendo payasadas para entretenerla.  Haciendo pequeñas paradas para enchufarle barritas y geles energéticos, aquarius y agua a mansalva, vamos recorriendo la senda que baja sin piedad dejando el barranco de desagüe del ibón a nuestra izquierda.  Pasamos otro refugiete más pequeño pero apañadito y nos adentramos en un bosque donde la pendiente se acentúa mientras empieza a atardecer.  Le pido a Tato que se adelante a buscar el coche para ahorrarnos el trozo de carretera que sería un agobio para Novia y también para mis rodillas que de tanto frenar las llevo en salmuera viva y así, poco a poco y con paciencia, llegamos a la carretera y enseguida llega Tato que ha corrido como un lebrel para salvar a su moceta que se ha portado como una campeona de campeonato y valga la “rebuznancia”.




Ahora ya directos a casa a deleitarnos con la alegría de haber conseguido una de las cimas más bonitas que he subido hasta ahora,  de esas triunfadas de recordar siempre e incluso volver.  La cerveza del triunfo cada uno en su casa, bueno yo en el "Tomate Jamón" que me estaban esperando, pero esto es otra historia.

No la recomiendo a principiantes o gente poco entrenada.  Aunque el desnivel de subida sea relativamente llevadero, las trepadas aunque sencillas requieren algo de costumbre en roca y un pelín de talento para buscar el mejor itinerario pues, como suele ocurrir, aquello está plagado de hitos que lían al más pintado.  Resumiendo: una ascensión difícil, informarse y prepararse bien antes de ir.



Fecha real de la triunfada: 14/09/2013
Desnivel de subida: más o menos 950m.
Desnivel de bajada: más o menos ¡¡¡1.600m. a caraperro!!!!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Sudando los mojitos parte III y final: Mirador de Chiniprés


Domingo y último día de vacaciones, para hoy necesitamos algo corto que nos devuelva a comer a casa.  Nos acordamos del cartel que vimos en el primer desvío el día que estuvimos por Canal Roya… ¡ya está! Nos vamos al Mirador de Chiniprés ese, que ponía hora y media para llegar.

Aparcamos en el último hueco que queda del parking, se nota que acabamos de entrar en la segunda quincena de agosto y las vacaciones montañeras están de moda.  Nos calzamos y echamos a andar adelantando domingueros simpaticones con niños.  En poco rato nos encontramos el desvío que, tras cruzar el puente, nos señala Anayet izquierda, Chiniprés derecha ¡allá que vamos!.

La senda se desdibuja un poco al principio, se nota que no es muy transitada.  De todas formas, subimos cómodamente y sudando ya los últimos mojitos y las últimas cañas del día 14 hasta que la senda se convierte en una cómoda y pelín aérea faja que nos deja disfrutar de las vistas del Aspe en primer plano.





Sin más dificultad ni anécdota reseñable, llegamos en cosa de horeta y cuarto al famoso mirador que nos es más que un llanete con un refugio destrozado.  Las vistas… bueno, pos tampoco muy espectaculares, para un lado valle de Canfranc, para el otro Candanchú y en medio el macizo del Aspe.  ¡Ale, ya está! Un trago, un bocao y para abajo por el mismo camino.






No la recomiendo si no es para subirte al Porté,  buscar una circular combinando con el valle de Izas que me han dicho que se puede o, como nosotros, para terminar de sudar los mojitos laurentinos.

Fecha real del paseete: 18/08/2013
Tiempo total invertido: 2 horetas
Distancia recorrida: unos 7 kms.

Desnivel: 457 m.

sábado, 31 de agosto de 2013

Sudando los mojitos parte II: Circular Lagos de Ayous (Sí, otra vez) desde Bious Artigues


 Mientras comíamos a gusto el menú del día en Arguis empezamos a divagar sobre la posible excursión a realizar el día siguiente.  Había que buscar algo bonito y sin grandes alturas para convencer a Piresister, que tiene vértigo y no se le puede meter en berenjenales.

¡Zas! Se me enciende la bombilla y, aunque he estado hace poco, propongo los Lagos de Ayous desde Bious Artigues.  Excursión bonita, variada y sencilla.  No se hable más.

Aparcamos en el parking de abajo del Lago de Bious Artigues, en estos días de verano no queda otra.  Empezamos a andar siguiendo la senda y en poco rato estamos en el lago.  Continuamos dejando el lago a nuestra derecha por una pista forestal que se adentra en un bello, sombrío y humedísimo bosque.  Al salir de éste se nos abren las vistas del Midi a nuestra izquierda y el Casterau al frente, hacia éste último nos dirigimos atravesando el valle de la Gave de Bious.  A partir de aquí es el mismo itinerario que hice para el regreso a principios de mes cuando vine desde Astún.



¡Que gustazo ver que la gente disfruta cuando te la llevas por ahí a sitios donde no han estado!  Oye tú, que ni se me quejan de la rampa que nos queda hasta el Lac Casterau donde hacemos una paradita para rehidratarnos.  Desde aquí hasta el Lac Bersau es un paseo y, al llegar, la belleza del lugar cura todos los males y se secan los sudores olor a mojito que hemos ido expulsando en el tramo que acabamos de superar.

Ahora hay que bajar al Lac Gentau entre risas y diversión recordando los raticos pasados durante las fiestas… hay que ver lo que hacen las endorfinas estas, esto sí que es doping natural.  Decidimos comer aquí a la orilla del ibón con unos cuantos caballos y vacas a un lado y una espectacular visión de Su Señoría Midi al otro.  Mientras comemos, un potro más guapo que ninguno viene a saludarnos y nos sorprende al no querer comer, lo que quiere son “mimines” como los críos pequeños ¡que majete!.



Tras alimentarnos, remojarnos los pies y jugar con el potrillo simpaticón, nos volvemos a calzar las botas y tiramos pa’bajo que ya es hora.  Sólo tenemos que seguir la senda dejando a nuestra derecha los Lacs de Ayous, pasando por la cabaña de Ayous y adentrándonos en el bosque que poco a poco nos conduce a pasar el puente sobre la Gave de Bious y otra vez a la pista de esta mañana con ese verde, bello, sombrío y humedísimo bosque.

Al llegar al Lago de Bious Artigues hay varios chiringuitos abiertos (sí, como los de playa de aquí), así que la cerveza del triunfo nos la tomamos contemplando el Lago y las barquitas que lo surcan.  Así, más contentos que chupillas, nos volvemos al coche y a Güeskonsin city.

Fecha real de la excursión: 17/08/2013
Cartografía: Rando Éditions nº3, Béarn
Desnivel: 656m.

Tiempo invertido: 6 horetas en total

viernes, 30 de agosto de 2013

Sudando los mojitos parte I: Vuelta al pantano de Arguis

Yo pensaba que durante las fiestas de San Lorenzo me daría algún rato por salir al monte, pero mire usted que va a ser que no, que la fiesta me envolvió y la noche me confundió cambiando las botas de trekking por los vasos rellenos de mojito.

Total, que amanezco el día siguiente de la traca final de fiestas, con un muy buen sabor de boca por lo bien que me lo he pasado y con pocas ganas de nada.  Parece que el cuerpo se me ha acostumbrado a bailar de noche y dormir más de ocho horas lo cual me ha hecho despertar a las tantas y sin perspectivas de actividad montañera.  De repente suena el teléfono y dudo si será alguien que aún tiene ganas de vermú… va a ser que no, que los cuerpos ya no están para fiestas y Pirsister me informa que se van con el Cuñao a darle la vuelta al pantano de Arguis.  ¡Pos ala! Bonito y yo nos apuntamos.

Empezamos a andar cruzando la presa del pantano y continuando por la pista que lo deja a nuestra derecha y las faldas de Gratal a nuestra izquierda.  Se va ganando muy poca altura en una cuesta suave y mantenida por lo que aprovechamos los cuatro para acelerar el paso a ver si reventamos y empezamos a sudar cosa que ocurre pronto.  Enseguida nos picamos con Cuñao y terminamos casi corriendo en vez de andar, pero nos retenemos.  Bien! Ya he sudado el tinto de verano del almuerzo del chupinazo.

Pasamos las señales del gaseoducto-cortafuegos que baja de las calmas y ya se empieza a apreciar la silueta del Peiró.



Sólo tenemos que acercarnos un poco y dejándonos llevar encontramos el desvío de la pista que tenemos que coger a la derecha.  Aquí ya cambiamos de dirección y empezamos el descenso hacia el pueblo.  Llegando a él, se nos presentan un par de cuestecillas más que aprovechamos otra vez para acelerar el paso y casi correr hasta la entrada de Arguis.   Noto un extraño olor… es mi propio sudor… bien! Ya he sudado las primeras cañas. Atravesamos el pueblo y en un desvío señalizado giramos a la derecha dirección al pantano. 



El siguiente desvío lo hacemos hacia la izquierda, dirección Casa Migalón donde entramos y hacemos parada y menú del día con agua ¡vino no, por favor, ya basta!.  Desde aquí sólo nos queda salir a la carretera y seguirla hasta el punto de partida.


Fecha real de la excursión: 16/08/2013
Cartografía: ¡bah! ¡pa qué!
Desnivel: Como mucho 200m.
Distancia: 7 km.

Tiempro invertido: 2:30 horas sin contar con el menú del día

martes, 27 de agosto de 2013

Pico Bernatuara (2.515m.)




Hace días que me llega información sobre el Ibón y el Pico Bernatuara.  Del Ibón dicen que es precioso y del Pico que es un gran mirador… Habrá que comprobarlo.

He quedado con Tato (que no es mi hermano).  Tras poco menos de un par de horas en el coche y nada más entrar en la pista de Bujaruelo me llega un “guasa” de Silvia: acaban de entrar en la pista, ellos van a hacer el Barranco Gabiet con J.M.N.

Tras el correspondiente capazo con un frío que pela, nos despedimos y cada uno a lo suyo.  Nosotros nos calzamos las botas y empezamos a andar cruzando el puente sobre el Ara y siguiendo la transitada GR11 dirección al puerto de Bujaruelo.

Más o menos veinte minutitos nos cuesta toparnos con un pedazo poste de alta tensión de esos tan feos y tan criticados con razón, pero bueno, de algún sitio tiene que venir la luz para cargar los móviles ¿no?.  Aquí tenemos que desviarnos a la izquierda para ir a cruzar el barranco de Sandaruelo donde el puente metálico no sirve pa ná pero ahí lo han dejado para que lo contemplemos.  El sendero continúa a la derecha y zigaguea un poco hasta salir del bosque y depositarnos en la Plana de Sandaruelo con su correspondiente cabaña que está sinceramente echa polvo por dentro.



Empieza la solanera, hemos salido un poco tarde y el calor acecha, aunque corre una ligera brisa que alivia un poco.  Primero vamos ganando altura poco a poco y a ratos llaneando hasta que volvemos a cruzar el barranco Sandaruelo, aquí hacemos una paradita corta para hidratarnos y echar una foto a lo andado hasta ahora.



Ya intuimos lo que nos queda: una cuesta revienta piernas de esas que te hacen maldecir la hora en que se te ocurrió meterte en este berenjenal (en la siguiente foto, el pico del centro).  Por suerte, un par de Valencianos la mar de peculiares nos alcanzan y amenizan la subida con comentarios y preguntas de lo más variopintas.



Tras superar la cuesta por un terreno algo descompuesto (más que nada por la manía que tiene la peña de atajar como le viene en gana jodiendo el itinerario original y erosionando el terreno), empieza un flanqueo llaneando hacia nuestra derecha.  Aprovecho el respiro para inmortalizar la norte de los Gabietos y nada más, esperando que lo que me han contado sea cierto y arriba tenga más panorámica para cubrir.





Y en un suspiro girando a nuestra izquierda nos topamos con el Ibón de Bernatuara. ¡Ridiez! Va a ser verdad, es sinceramente bonito el jodío.  No se hable más, descendemos unos metros soportando un viento helador que vaya usted a saber de dónde narices ha salido, para buscar la orilla izquierda ya sin viento.  Los valencianos nos vuelven a alcanzar y como aquí no hace tanto viento, hacemos parada y fonda.  Majos zagales estos aunque un poco chalaus, mire usted que uno de ellos hasta se da un baño…



Como sabemos que nos queda poco hasta la cumbre, enfundamos trastos rápidamente y nos despedimos tras una divertida conversación.  Terminamos de bordear el ibón y comenzamos el ascenso.



Se nota que al pico ya sube menos gente pues la senda está estupendamente trazada.  Sólo hay que alcanzar el Puerto de Bernatuara, girar a la izquierda y dejarse llevar por la senda que en “cerocoma” nos lleva hasta el Pico Bernatuara.



Pedazo de mirador, oiga. 

Vignemale

Otal

Taillón y Monte Perdido

Gabietos

Ibón de Bernatuara y Pico Gabiet

Le pedimos a un simpático navarro que nos haga la foto de cima (esta no la pongo para salvaguardar mi imagen y especialmente la de Tato que es un músico famoso en su pueblo) y empezamos el descenso.  Otra paradita en el ibón para recuperar fuerzas y ya sin descanso por donde hemos subido, en menos de tres horetas estamos en el coche donde nos cambiamos el calzado para salir raudos al encuentro de los barranquistas que nos esperan en el camping para compartir la merecida caña de la victoria.

Esta vez el track me ha salido más o menos bien, pero mira oyes, que no lo cuelgo que hay un montón ahí en el wikiloc a disposición. 

Antes de los datos prácticos de siempre, reseñar que efectivamente el Ibón de Bernatuara me parece uno de los más bonitos que he visto, es una joyita de esas que una se pondría poco para no gastarla y admirarla siempre como nueva.

Fecha real de la triunfada: 25/08/2013
Cartografía: Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.  Editorial Alpina.
Desnivel: según el cacharro este 1.143m. según mis cálculos 1.170m.
Kilómetros: unos 8 o por ahí
Tiempo invertido: 7 horas contando paradas y al paso de la vaca de toda la vida