jueves, 11 de julio de 2013

Lapaquiza Linzola (2.116 m.)


Ayer, cenando en el Camping de Zuriza, decidimos optar por el Chamanchoia para hoy pues Bonito del Norte tiene que estar pronto en Güeskonsin y la excursión parece corta.

Por detrás del refugio de Linza sale una senda identificada con un par de hitos que se adentra en el denso y bello bosque, la seguimos sudando otra vez como energúmenos.  La senda asciende “a cuchillo muy afilado” y tras una hora de ascenso agotador y sudoroso nos deposita en el Collado de Zaparreta.  Aquí nos embarga la duda, en principio tendríamos que ir hacia nuestra izquierda hacia el puñetero Chamanchoia de marras pero no lo vemos claro y con mi historial de embarcadas decidimos sacar el mapa a ver si nos aclaramos.  Una vez aclarados, la cresta herbosa que se dirige a Lapaquiza Linzola nos atrae más que meternos otra vez en el bosque, bonito pero monótono.


Hacemos una paradita para recomponer los cuerpos tras el palizón de antes y, mientras nos zampamos alegremente unos cacahuetes contemplamos encantados el Gamueta que subimos ayer.  También aprovechamos para repasar bien el mapa y calcular el tiempo que tenemos, si apuramos un poco nos da tiempo de subir al Lapaquiza por aquí y bajar a buscar el Cuello de Linza para completar ruta circular.  Ale pues, nos ponemos en marcha.


La cosa es muy sencilla, sólo seguir la cresta que además se presenta bastante pisada para enseguida llegar al pie de la pirámide, aquí con bastante precaución pues el terreno está muy descompuesto y tiene pinta de que lo habitual sería pasar justo por donde hoy nos encontramos un nevero.  No hay problema, lo superamos rápidamente y en “cero coma” nos plantamos en la cima.



Desde aquí se contemplan de cerca los reyes de la zona: Mesa de los Tres Reyes, Mallo Acherito, Petrechema…





Las tripetas piden guerra y hacemos como ayer, sentadetes en la cima más majos que ninguno, abrimos el túper de tortilla para comprobar ¡oh cielos! que la pobre ha sufrido los rigores del calor y se ha puesto malita, y como nosotros no queremos ponernos malitos también, nos zampamos todo el fuet que nos queda y para abajo que ya es hora y las nubes empiezan a amenazar.  Sólo hay que rodear una loma herbosa justo debajo nuestro e ir a buscar el sendero que lleva al cuello de linza, la cosa se nos complica un poco por la nieve acumulada pero la evitamos fácilmente hasta dar con “el camino bueno” que seguimos sin problema hasta el Cuello de Linza y de allí al refugio homónimo donde cae la merecida cerveza, de medio para Bonito y con limón para servidora.

Maja excursión nos ha salido ¡si señor! Aunque llegando justetes a Güeskonsin pues de cuatro horas que teníamos pensadas para el Chamanchoia, la cosa se ha convertido en siete para patearnos Lapaquiza de arriba abajo y viceversa … pero da igual, el monte es lo que tiene…


Fecha real de la triunfada: 01/07/2013
Cartografía: la misma que ayer
Fotografías: igual dejo de poner esto ¿no?

martes, 9 de julio de 2013

Chinebral de Gamueta (2.312 m.)

Cuando era más joven todavía, la zona de los Valles Occidentales era mi favorita.  Durante una temporada dediqué casi todos mis esfuerzos a coronar las cimas principales de la zona: Mallo Acherito, Petrechema, Mesa de los Tres Reyes, Anie… Pero aún queda mucho por pisar y aprovechando el inicio de una semanita de vacaciones, nos vamos con Bonito del Norte de “furgoneteo” un par de días a ver si voy tachando pendientes.


Nos despertamos en las inmediaciones de la Fuente de los Clérigos ubicada pocos kilómetros antes del refugio de Linza y, así “tal cual”, desayunamos y empezamos a andar adentrándonos en el bosque de Gamueta para darnos cuenta que no estamos siguiendo la senda que describen las reseñas.  Da igual, seguimos alguna traza (seguramente de bichitos) y así, jabalineo aquí, jabalineo allá entre los chinebros, salimos al llamado “Paso del Onso” donde una señal ya nos indica el camino a seguir.



Dejando a nuestra izquierda el citado Paso, sólo tenemos que seguir la senda  por el bellísimo bosque de hayas donde la humedad nos hace sudar de lo lindo a pesar de lo temprano que es.  La senda sube “a cuchillo” como es habitual por estos bosques y pronto nos deposita en las inmediaciones del “Paso del Caballo”.  Aquí se acaba el bosque y pronto divisamos el minúsculo refugio de la Plana de Diego que dejamos a nuestra derecha para cruzar el Paso ubicado a nuestra izquierda y continuar por el sendero que nos deja ver las inmediaciones de Linza con el Txamantxoia en primer plano y las montañas Navarras con el Ori al fondo.



La pendiente se suaviza mientras vamos llegando a la entrada de “La Plana de Diego” desde donde enseguida giramos a nuestra derecha dando la espalda al Mallo Acherito para salvar una ladera herbosa que nos sitúa en la arista que, primero herbosa, luego más rocosa, poco aérea y entretenida nos lleva hasta la cima del deseado Chinebral de Gamueta.



Desde la cima se nos pierde la vista.  Hace un día estupendo, cálido y claro con una ligera brisa que seca el sudor e invita a quedarse un rato.  Así lo hacemos sentados con el tuper de tortilla y la bota de vino, contemplando el sin fin de cumbres que parecen poderse tocar al estirar el brazo, con el Castillo de Acher (¡ya caerá ya!) en primer plano y el Midi D’Ossau presidiendo el resto…




La bajada por el mismo camino, pero en lugar de por la Plana de Diego, por el Achar del Caballo (en amarillo en el mapa).  Al llegar a la frego, “refrescor” en el río amenizado por los silvidos y pitidos de la peña que parece no haber visto nunca una montañera en bikini.  De aquí a por unas cañitas y cena en Zuriza para celebrar el verano.  Mañana será otro día.

Fecha real de la Triunfada: 30/06/2013
Cartografía: Editorial Pirineo nº1 Valles de Ansó, Hecho y Aragués
Fotos: Con la cámara y el móvil

jueves, 20 de junio de 2013

1er. intento al Castillo de Acher

La intención inicial era Peña Forca, pero como la ruta es visible desde abajo, desistimos viendo buena cantidad de nieve en los pasos clave.  No llevábamos piolet y no era cuestión de enmarronarse.  Así que nos decidimos por el Castillo de Acher que parecía más limpio y además todavía constaba entre mis pendientes.

Tempranito por la mañana, cuando todos aún duermen, comenzamos a caminar por la pista que sale desde la mismísima carretera de la Selva de Oza nada más cruzar el puente desde el que observamos el brutal caudal de agua que lleva el río estos días de deshielo tardío.  La pista va subiendo suavemente y con tanta humedad casi tenemos que ir apartando las babosas para poder andar, pero de repente nos llevamos una agradable sorpresa cuando divisamos una salamandra que se deja fotografiar.



Al cabo de un rato, encontramos el desvío con la senda señalizada que a nuestra izquierda nos llevará al Castillo de Acher.  El camino empieza directamente con buena cuesta que será la tónica general de toda la excursión, así entendemos por qué este pico (a parte de su especial belleza) resulta tan mítico. No hay pérdida, sólo hay que seguir el camino por el precioso bosque de esos que te hacen sentir como si de un momento a otro te vaya a salir un Elfo o Hada al paso… pero no! Lo que nos salió al paso fue el Barranco de Espata tan furo que cruzamos como podemos y gracias al largo de nuestras piernas. Eso que aún es tempranito… ya veremos qué pasa cuando volvamos por la tarde.

Salimos del bosque y al volver la vista se nos abre la panorámica de la zona:



Peña Forca



Chipeta Alto



Petrechema y las Agujas de Asambere

 Continuamos por senda muy clara y dejamos el refugio forestal a nuestra derecha, encaminándonos ya hacia las paredes que defienden y dan nombre al Castillo sobre las que podemos observar la brecha que nos ha de abrir paso al sinclinal desde el que atacaremos la cumbre.


Seguimos ascendiendo pero mis peores temores se confirman y hacen aparición los neveros que vamos cruzando sin problemas hasta que llega el “nevero cabrón” y definitivo.  Busco la zona más llana pero la caída asusta, aún así me meto en faena y lo intento hasta que la realidad se hace patente: nieve poco espesa y botas blandas sin piolet …¡mal rollo!.

Estos son los raticos que me ponen mala leche y me hacen emprenderla conmigo misma… ¡poco talento! ¡que majo está el piolet en casa!.  Total, que tras un resbalón de esos que te hacen resoplar secándote el sudor de la frente, decido renunciar y dar la vuelta.  Aún nos falta llegar a la brecha de acceso y superar todo el sinclinal que indudablemente también llevará nieve vete tú a saber en qué estado.

Comenzamos la bajada y aprovechando que sobra tiempo, me dedico a fotografiar el sin fin de florecillas que se dejan ver como si la primavera estuviera empezando en vez de terminando.  Como J.M.N. está de jornadas orquideológicas y no hemos podido ir, pues nos dedicamos a identificarlas con el libro que él mismo escribió para críos como nosotros.


Androsace Villosa
 
Botón de Oro (ranunculus sp)


Grasilla (pinguicula grandiflora)



Nomeolvides (myosotis sp)

Saxifraga granulata

Hacemos paradita y fonda cerca del refugio y continuamos camino de bajada que se hace rápido excepto por el “momento Barranco Espata” que terminamos cruzando al estilo libre, es decir, como barranquistas sin neopreno… ¡como bajaba agua por ahí oyes! ¡que casi se nos lleva! A nosotros y a medio país vasco que pasaba por allí.

Salvado el barranco, sólo quedaba llegar a la furgo que nos esperaba rodeada de vehículos variados con sus ocupantes campando con elementos de cocina, biquinis, chanclas y un sin fin de extraños elementos.  Tras ser observados como bichos raros (Estamos en el monte ¿no? Es normal que lleve botas y mochila ¿no?), nos piramos espantados de aquella manifestación de dominguerismo en su máxima expresión.

Fecha real de la excursión: 16/06/2013
Cartografía: Editorial pirineo nº 1.  Valles de Ansó-Hecho-Aragüés
Fotografías: Mi macro y yo

miércoles, 29 de mayo de 2013

De Rasal por la ermita a Rasal por la foz


En amarillo la ruta que hizo esta menda, en negrillo raro la opción Pusilibro que hicieron los demás


Como el sábado comulgaban las Pirenesobris (más guapas que ninguna ¡ea!) la cosa iba de no madrugar ni cubrir grandes distancias o grandes desniveles.  Así que nada oyes, nos vamos desde Rasal hacia el Pusilibro y ya si eso el que quiera que suba y el que no pos no para luego bajar por La Foz (de Rasal)… nada, una cosa así cortita y suave.

Total que nos encontramos en El Mesón de la Foz (de Arguis) J.M.N, Pol, Luisa, David, Elena y Servidora de Ustedes, de allí por la carretera vieja de Monrepós nos desviamos dirección Rasal donde aparcamos junto al lavadero del pueblo, justo en la entrada de la pista por donde comenzamos a caminar.  No hay pérdida, todo señalizado con marcas de la PR-HU-105 que llegaría hasta Aniés, así todo el rato y hacemos la correspondiente parada para almorzar en la Ermita de La Virgen de los Ríos que está totalmente en ruinas pero situada en un enclave selvático que llama al descanso aún llevando poco rato y trozo de travesía.


La senda sigue cuesta arriba mantenida pero suave y nos deposita en las inmediaciones de un collado desde el que se nos abre amplísima la vista del Pirineo que después de tantos vientos se deja ver como si estuviera al ladito mismo.  Después de suspiros varios, fotografías y tragos de agua continuamos hasta una collada que parece que no llega nunca pero que allí está.  Aquí la PR continuaría hacia Aniés y como ese no es nuestro destino, la abandonamos y giramos a nuestra derecha por la pista ya en dirección a Loarre cuyo castillo, al rato, se deja ver.  Y así, animando ciclistas en carrera y fotografiando el castillo, llegamos al desvío de la PR que a nuestra derecha comienza el ascenso al Pusilibro.  Aquí Elena y yo dejamos al resto de la banda y continuamos por la pista hasta la antena que hay en el collado donde empieza la Cresta del Pusilibro donde, tranquilas y marujeando, les esperamos mientras contemplamos las excelentes vistas.



Una vez reagrupados, comenzamos el descenso por la pista y enseguida un cartel nos indica el camino hacia Rasal.  La senda, también marcada como PR, desciende suavemente por un bosque que a ratos se abre en verdes praderas que invitan a parada y fonda, cosa que hacemos cerca de una supuesta fuente que no es más que un charco (lo siento J.M., no la marca ni el mapa).  Bocatas, longanizas, vinos, cervezas y cocacolas después, continuamos el camino de bajada (con alguna tediosa subidita) que se me hace más o menos corto, pasando por la Foz de Rasal y ya hasta el pueblo sin parar más que a dar algún sorbo.

Larga y entretenida ruta.  El único pero que le pongo es la pista que se hace un poco tediosa, como siempre pasa con las pistas.  Más recomendable y completa haciendo cima en el Pusilibro, pero de verdad, que lo tengo muy visto.

Fecha real de la excursión: 26/05/2013
Cartografía: Editorial Pirineo nº 8, El Reino de los Mallos
Fotografías: Pocas y malas, estaba tontita

martes, 14 de mayo de 2013

De paseo por Sobrepuerto (Bergua-Escartin-Otal-Bergua)


Hay días en que aunque el cuerpo pide descanso la cabeza traiciona y le hace a una funcionar como una autómata recitadora de mantras “mooonteee… moooonteeee…. monteeee” y allá que me fui a pesar del sueño y el cansancio acumulados.

La cita era muy temprano por la mañana (no cito la hora porque me dan escalofríos) en Sabiñánigo con J.M.N, Yeti, Pol y Luisa (sí, los mismos del día de la ermita de Sescún pero sin Bonito del Norte que me ha dejado de Rodríguez este finde).  De allí por la carretera nueva hacia Fiscal y desvío a la izquierda hacia Bergua donde aparcamos.

Empezamos a andar atravesando el pueblo y bajamos al río que cruzamos por unas pasarelas más majas que “pa qué te voy a contar” para encontrarnos enseguida con un cartel que nos indica la dirección a seguir hacia Escartín.  Desde aquí todo es seguir la bellísima y boscosa senda que se acompaña prácticamente todo el rato de los típicos muros de estas zonas, ¡mira que curraban estos antepasados! Entonces sí que no había paro ni nada de eso.  Así poco a poco y contemplando la belleza de estos montes, empezamos a divisar el pueblo abandonado que me sorprende por su tamaño, allí vivió mucha gente y lo confirmo al llegar.  Paramos a almorzar que ya es hora.




Desde Escartín continúa la senda bien marcada y señalizada hacia Otal ascendiendo suavemente y dejando a la vista los lejanos picos de Oroel,  Cuculo y San Salvador para depositarnos en Matils donde nos salen a recibir unos caballos con pinta de bastante hambre (de sal supongo, porque por pasto que no sea este año). 



Ahora ya caminamos por las faldas del Manchoya que nos queda bastante cerca así como su compañero Pelopín que se asciende desde el collado de Otal por cuyas cercanías pasamos para observar cómo asoma ya el pueblo con Erata de fondo.  Sólo nos queda descender contentos de saber que el grueso de ascensión de la jornada termina aquí.



Nos adentramos en Otal y J.M.N. nos señala lo que fue la casa de sus antepasados.  De repente me transporto a mi juventud y recuerdo aquella vez que visité este mismo lugar pero viniendo desde Ainielle.  Caminando por estas antiguas calles se me vienen imágenes de pandilla haciendo el tonto y cocinando pasta deshidratada mediante ese infiernillo “de ataque” que aún conservo pero ya no he vuelto a utilizar.  Pasamos junto a la casa donde recuerdo habitaba una señora que según me cuentan se debía llamar Presen, han pasado muchos años desde entonces y sólo puedo recordar una mujer asomada a la ventana mientras algún compañero de entonces parloteaba alegre, como si tuviera una fotografía grabada en el cerebro pero no en papel. 

Enseguida nos sale al encuentro un muchacho que nos cuenta estar pasando allí unos días de vacaciones y nos invita a un trago del porrón, acto tras el cual decidimos continuar camino.  Me noto cansada y hambrienta pero no digo nada hasta que se me empieza a hacer largo el asunto, se me debe notar en la carita pues mientras pienso esto Pol se apiada de mí y propone la tan esperada parada para comer en un cómodo recodo junto al río.

Tras reponer fuerzas, continuamos ya sin parar por la senda que primero desciende fuerte para irse moderando poco a poco mientras recorre las orillas del río que cruzamos varias veces con las botas en las manos, ni pasarelas ni nada, este año no queda otra con los ríos que bajan como nunca.

Al llegar nuevamente al punto de partida hacemos una pequeña parada para que algún valiente se dé un baño y los demás acopiemos un último manojo de fuerzas para emprender la cuesta final que nos deje en Bergua.  Ahora ya sólo queda la paradita cervecera correspondiente que culminamos en Fiscal.



Bellísima excursión por estos montes de Sobrepuerto que dejan ganas de volver, cosa que prometo haré. 

Fecha real de la excursión: 12/05/2013
Cartografía: la cabezota de J.M.N.
Fotos: la menda lerenda

lunes, 6 de mayo de 2013

Añelarra (2.349m.)

¡Ya tenía yo ganas de Pirineo! Que me había apalancado en la sierra y esto ya era un sinvivir.

Total, que nos vamos El Cuñao, Bonito del Norte y yo a Navarra para hacernos una raqueteada maja que hemos visto en un libro.  Para esto nos comemos dos horazas de coche hasta Isaba y de allí al puerto de Belagua sin coronarlo y dejando el coche al principio de una pedazo de curva “helicoidal” que no deja lugar a dudas.  Además, aquí se ve la caseta de las pistas de esquí de fondo de La Contienda.

¡Ale pues!, tenemos suerte y a pesar de estar empezando Mayo, nos calzamos las raquetas en cruzar la carretera y así hasta el final de la jornada.  Pero vayamos por partes.  Lo primero es atravesar el recorrido de las pistas que ya no están marcadas pero sí señalizadas y además hay bastantes huellas de esquís, raquetas, botas y otros elementos de progresión humana.  El Arlás nos saluda enseguida y así vamos avanzando cómodamente y siguiendo huellas hacia el collado de Pescamou, aquí ya nos empezamos a encontrar con algún grupo y alguna pareja francesa que nos adelanta más fresca que un gazpacho, ¡cómo tiran los veinteañeros oyes!.





Aquí hacemos un descansillo para reagruparnos porque El Cuñao nos ha tomado buena ventaja a Bonito del Norte y a esta pobre desgraciada que por mucho que lo intente no pilla el paso ni de casualidad, motivo por el cual comienza mi temido sobrealiento calientagarras que me pone de una mala leche que sólo me la sé yo.  Pero bueno, las vistas son excelentes y hace una calor que esto casi parece Agosto (es lo que tiene la nieve en primavera, que calienta más que el sol).  A partir de aquí, tomamos como referencia el Anie que está más guapo que Brad Pitt haciendo de Aquiles. 



Ahora hay que seguir un ratito lo que sería el camino hacia el Anie, pasando por un embudo y de allí a nuestra derecha para encadenar un sube baja muy suave y agradable lo mismo para raquetas que para esquís.  Lo malo es que sin darme cuenta intento adoptar el paso de mis acompañantes ¡error! porque esto me hace sobreesforzarme y no disfrutar del paisaje estupendo y cómodo.  Llegamos a un llano desde el que hay que dejar el camino hacia el Anie para volver la cara hacia ¡Es-paña! Y aquí por fin decido mandarlos a hacer puñetas suavemente: “ale tirar pa’lante que ya llegaré”, muy bien mandados ambos dos, tiran a su paso mientras yo recupero mi “paso diesel” lenta pero segura.




Aunque el esfuerzo extra que he hecho me pasa factura, voy caminando poco a poco buscando el itinerario más cómodo pues aquí ya no hay huella y estos dos animalicos que me he traído tiran “to de frente” como si hubiera un bar en la cima o algo.  Total que poco a poco y con esa voluntad característica de la gente a la que nos gusta mucho (pero mucho mucho) el monte, alcanzo una bellísima arista cimera donde me esperan los compis.  En un pis pas hacemos cima, fotos y empezamos a bajar no sin antes hacerle una fotico al piri occidental que no se deja ver mucho por los nubarrones.




Esto ya es otro cantar, los muchachos aprecian la lógica del itinerario que esta servidora ha trazado y por allí mismo vamos bajando.  Hacemos una parada en un mini claro rocoso y seco para comer.  Ahora ya si, bien descansados, encremados (factor 50 a saco) y comidos, reenganchamos el mismo camino de subida y en menos de dos horetas estamos en el coche donde El Cuñao me informa que le hemos “sacado” dos horas a la reseña del libro de marras ¡cagüentó! Que a mí no me hace ninguna falta ahorrarme horas si al final voy a hacer lo mismo… en fin.

Para culminar la jornada, paradita cervecera en Isaba y ¡ale pa’casa que ya es hora!.

Fecha real de la triunfada: 04/05/2013
Cartografía: Ninguna, así al tuntún
Fotos: Servidora de ustedes.

miércoles, 24 de abril de 2013

Jóvenes Castoras en el Tozal de Cubilars (1.945m.)

Andaba yo cabizbaja y alicaída pensando a quién convencer para hacer una excursión el sábado aún sabiendo que no es día en que mis posibles acompañantes/antas se presten mucho cuando ¡zas! un “guasa” me avisa de que una aguerrida Joven Castora tiene ganas de “guerra” y me propone el Tozal de Cubilars para el mismo sábado… ¡HURRA!.

Así que ese preciso día a la hora precisa, salimos ambas desde el pequeño parking que hay al poco de empezar la pista que sale de Santa Cilia de Panzano.  El primer tramo consiste en seguir el coñazo de pista durante más o menos una hora (dependiendo del paso de cada cual) y en esas estábamos cuando tras superar un repecho de esos que te hacen dudar si siquiera un 4X4 sube por ahí, empezamos a vislumbrar unos cuantos buitres sobre nuestras cabezotas que en poco rato se convierten en cientos y que nos deleitan con su control del viento y un extraño pero suave sonido de alas cortando el propio (viento, digo).


La pista por fin se convierte en senda y mientras contemplamos las buenas vistas que ya tenemos sobre los mallos de Ligüerri y alrededores, otro sonido ya no tan suave nos hace volver la vista hacia nuestra trasera para darnos cuenta de que los buitres comienzan maniobras de aterrizaje hacia una zona rocosa donde se encuentra un grupo de personas humanas contemplando (o haciendo vete tú a saber lo qué) los carroñeros.


Desde aquí continuamos por la marcadísima senda que lo mismo nos lleva a nuestro destino soñado como al Tozal de Guara y se me hace extraño que se trate de la ruta más común para auparse a éste último pues se le contempla considerablemente lejos por muy cómodo que resulte el camino.  En fin, que cabilando y marujeando llegamos a una especie de balsas pequeñas pero muy monas (oyes, ains) he leído de todo sobre ellas, que son manantiales, que son bebederos para los buitres… a mí me dio la sensación de que se alimentan de una fuente que a nuestra derecha se ubica en un pequeño claro donde paramos a almorzar cómodamente disfrutando de las vistas de la Hoya Oscense que este año esta verde casi casi como la campiña inglesa.



A todo esto, casi se me olvida nombrar a una perreta encantadora que nos ha acompañado hasta aquí más maja y más bonica que ningún bicho de los que he conocido hasta ahora.  En ese momento hasta dudaba si iba a tener yo suficiente valor para no meterla en el coche y llevármela a casa, cosa que seguro hubiera hecho si no fuera porque al rato de volver a andar la muy traidora se fugó con otra pareja que iban más rápido que nosotras.


Apenadas por la huida de tan singular y encantadora compañía, continuamos marcha por la senda que durante un rato llanea por una fajeta hasta salvar un pequeño y hermoso circo que cierra el barranco de As Pauletas.  Desde aquí emprendemos un repecho que la senda traza suavemente con algún zig-zag hasta un cartel indicador, aquí nos desviamos a la derecha dirección Used para, en poco rato, situarnos en el collado de Vallemona.  El día está despejado y algo ventoso así que las vistas se nos abren deliciosamente hacia el Pirineo que parece poderse tocar con alargar los brazos.


Desde el collado ya sólo nos queda remontar la ladera primero herbosa, luego rocosa a nuestra derecha con la senda ya poco marcada pero con algún hito que nos llevará por el camino más cómodo hacia la cima donde nos encontramos una antena y un pararrayos que afean considerablemente la belleza y magnificencia del lugar.  Desde aquí ya vemos todo el cordal hacia el Tozal de Guara con todo el Prepirineo y el Pirineo como paisaje de fondo para hacer un poquito de avituallamiento antes de emprender la bajada por el mismo camino.



Excursión muy sencilla y recomendable para cualquiera que no se amedrente con sus 1.200m. de desnivel pero eso sí, totalmente desaconsejable la época estival que aquí tiene que hacer un calor de mil demonios sin gota de agua (excepto las balsas no potables) en todo el recorrido.

Fecha real de la triunfada: 20/04/2013
Cartografía: Bah! Paqué! Todo señalizadísimo
Fotografías: La que viste y calza